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El Camino del Discípulo

BY JOSEPH R. VENEROSO, M.M.

El discipulado misionero
requiere una disposición
de dejar atrás
no sólo la familia y amigos
el hogar y el país natal
sino también los problemas de ayer
los planes del mes anterior y
las promesas rotas del pasado.
Y requiere soñar con un mejor
mundo y una forma más saludable
de vivir el uno con el otro.

El discipulado misionero
empieza cuando salimos de nosotros mismos
y enfrentamos cada nuevo día
con la capacidad de ver la vida
a través de los ojos de otras personas,
cantando sus canciones,
escuchando sus historias,
compartiendo su comida,
honrando sus heridas,
y, sobre todo, devolviéndoles
el reflejo de la imagen divina,
en la cual todos hemos sido creados.

El discipulado misionero
nos apremia no sólo a
creer en Cristo, sino a seguir a Aquel
quien se despojó a sí mismo y
dejó atrás su gloria y
tomó su cruz y
sacrificó su vida
para que todos vivan y amen a
Dios y al prójimo
a través de Él y
con Él y
en Él
por siempre.

 

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