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Encontrar en el Templo la Esperanza Perdida
Meditación Fotográfica sobre el momento en que
María y José buscan a Jesús

Por JOSEPH R. VENEROSO, M.M.

La inquietud se convierte en preocupación,
y esta en miedo con cada día y noche que pasa
sin una palabra o señal de dónde
podría estar su hijo desaparecido.

Los pasos apresurados se hacen aún más rápidos
primero aquí, luego allá, luego en ninguna parte.
Orar por la esquiva paz reemplaza el creciente pánico,
luchando poderosamente para confiar en que todo estará bien.

Quizás lo peor de todo: los pensamientos inquietantes
y la terrible imaginación de qué horrores
pueden o no estar ocurriendo,
mientras los pensamientos de qué si, desplazan a lo que es.

Finalmente regresan a Jerusalén
donde la tristeza de hoy entierra la alegría de la semana pasada
y callejones atestados ofrecen mil rostros
menos a quien buscan sus corazones.

Atraídos al templo para rezar
en desesperación y derrota
con lágrimas de alivio que expresan lo inexpresable
lo encuentran entre los ancianos.

¿Cómo podrían saber
que su angustia temporal les fue concedida
como un anticipo de una pérdida más profunda.
Y una reunión más sublime aún por venir?

 

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