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Los miembros de la familia Maryknoll trabajan juntos para ayudar a personas necesitadas en Camboya

Las instituciones que forman la familia han estado colaborando entre ellos y con organizaciones afines durante años. Camboya, país donde Maryknoll ha dedicado más de 25 años al pueblo camboyano mientras se recupera del legado del genocidio de los Jemeres Rojos en la década de 1970, es uno de los mejores ejemplos de ese espíritu de cooperación.

“La historia de Maryknoll en Camboya es una historia de sacerdotes, hermanos, hermanas y laicos que trabajan para ‘buscar primero el Reino de Dios'”, dice el Padre Kevin Conroy, un sacerdote asociado Maryknoll de la Diócesis de Cleveland que ha servido en la nación del sudeste asiático durante 12 años. Allí, los Padres y Hermanos Maryknoll, las Hermanas Maryknoll y los Laicos Misioneros Maryknoll trabajan juntos como una organización no gubernamental internacional (ONG) llamada Maryknoll Camboya.

Si bien la colaboración en Camboya ha tomado diferentes formas a lo largo de los años, el padre Conroy dice que el trabajo supervisado por el Equipo Misionero de Maryknoll Camboya incluye programas de apoyo educativo para familias de bajos ingresos, programas de salud y bienestar para camboyanos vulnerables, programas de salud mental, así como programas que sirven a los camboyanos con VIH / SIDA, víctimas del tráfico humano y alcance a la población sorda de Camboya.

 

Años de Colaboración Maryknoll en Camboya: Foto de 2012 de misioneros en Camboya en su Reflexión Teológica Pastoral mensual. (S. Sprague / Camboya)

Foto de 2012 de misioneros en Camboya en su Reflexión Teológica Pastoral mensual. (Sean Sprague / Camboya)

 

Los miembros de Maryknoll Camboya se apoyan mutuamente, compartiendo un espíritu de comunidad en la oración y, a menudo, trabajando juntos en proyectos específicos. Los proyectos colaborativos tienen a los misioneros Maryknoll de al menos dos entidades trabajando juntos.

“En Maryknoll Camboya vemos cuáles son los talentos y cuáles son las necesidades del proyecto”, dice Suzanne “Sami” Scott, una Misionera Laica Maryknoll de St. Paul, Minnesota. “Hay un sentido de comunidad, familia e igualdad”. Scott trabajó con la Hermana Maryknoll Mary Little, quien es la directora del Proyecto de Educación y Salud Comunitaria de Boeung Tum Pun que ayuda a las familias necesitadas a darles a sus hijos la oportunidad de una mejor educación y futuro.

Scott codirigió el proyecto con la hermana Little. Después de que Scott vaya a su próxima misión en Haití en julio, la Hermana Maryknoll Regina Pellicore la reemplazará en este puesto. Otros misioneros involucrados en el proyecto incluyen a la Misionera Laica Católica Filipina Olga Pacumbaba, y la Hermana Maryknoll Ann Sherman, que enseña inglés a niños camboyanos necesitados.

El programa Boeung Tum Pun se compone de varios proyectos. La hermana Little dice que esto incluye enseñar a niños vietnamitas khmer, el idioma camboyano, para que puedan ingresar al primer grado; proporcionar clases de salud y nutrición en las escuelas primarias para enseñar a los niños pequeños buenas prácticas de salud para prevenir enfermedades; y ejecutar un programa de asistencia escolar para niños camboyanos vulnerables, y dos programas educativos, uno de educación preescolar y otro de educación secundaria para que estudiantes continúen estudiando y obtengan mejores empleos a futuro.

“Si no tienen educación simplemente continuarán en el mismo ciclo de pobreza en el que se encuentran sus padres”, dice la hermana Little, de Stratford, Connecticut, quien señala que la mayoría de los padres de los alumnos no han estudiado y no pueden leer porque crecieron bajo el régimen comunista del Khmer Rouge que exterminó a un cuarto de la población de Camboya y la mayoría de su gente educada en la década de 1970.

 

La Hermana Maryknoll Ann Sherman está rodeada por estudiantes de su clase de inglés para niños camboyanos que son parte del programa Boeung Tum Pun. (S. Sprague / Camboya) .Ella es parte de la colaboración Maryknoll en Camboya.

La Hermana Maryknoll Ann Sherman está rodeada por estudiantes de su clase de inglés para niños camboyanos que son parte del programa Boeung Tum Pun. (Sean Sprague / Camboya)

 

La misionera dice que Maryknoll permite que 134 niños de escuela primaria y 43 niños de escuela secundaria vayan a la escuela ayudándoles a comprar útiles y uniformes, y a pagar los costos escolares que los padres no podrían pagar. Estos esfuerzos ayudan a los niños a permanecer en la escuela. “Ahora tenemos 10 estudiantes universitarios, que fueron apoyados por Maryknoll durante 12 años de escolaridad”, dice la hermana Little. Algunos de los estudiantes universitarios son pasantes, dice, que “trabajan con los niños más pequeños 15 horas a la semana para ayudar a pagar el costo de su educación universitaria y para proporcionarles la experiencia laboral que necesitarán mientras buscan trabajo en el futuro”.

Como asegurar el bienestar de la gente de Camboya es lo más importante, dice la Hermana Little, cada miércoles el Equipo Misionero Maryknoll Camboya, junto con dos miembros de la Misión Laical Católica Filipina, se reúnen para compartir actualizaciones sobre las personas a las que sirven y también para celebrar la Eucaristía juntos.

Las reuniones de los miércoles ayudan a los miembros del equipo a ver cómo su trabajo está relacionado con sus valores católicos, dice la hermana Little. “Aquí hay muchas ONGs y uno podría verse a sí mismo como otro trabajador de una ONG si no tenemos este fundamento de la fe”, dice ella. “Estamos tratando de hacer que la gente se dé cuenta de que Dios los ama”.

Los misioneros a menudo llaman a estas reuniones el “pegamento” de su trabajo de misión. El Padre Charles Dittmeier, un sacerdote asociado Maryknoll de Louisville, Kentucky, y director del Programa de Desarrollo para Sordos de Maryknoll en Camboya (DDP por sus siglas en inglés), dice que las reuniones son una forma de demostrar su compromiso de trabajar en equipo.

“Una colaboración sólida necesita tiempo para seguir hablando entre nosotros y asegurarnos de que todos estén en sintonía”, dice. “No tenemos que adivinar qué están haciendo o pensando los otros misioneros Maryknoll porque hablamos entre nosotros todas las semanas”.

 

Colaboración Maryknoll en Camboya: El sacerdote asociado Maryknoll, el Padre Charles Dittmeier, revisa una tabla de lenguaje de señas en el programa de desarrollo para sordos de Maryknoll en Camboya (S. Sprague / Camboya).

El sacerdote asociado Maryknoll, el Padre Charles Dittmeier, revisa una tabla de lenguaje de señas en el programa de desarrollo para sordos de Maryknoll en Camboya (Sean Sprague / Camboya).

 

El programa DDP, que recientemente celebró su vigésimo aniversario, atiende a unas 2.000 personas sordas en Camboya, alrededor del 3 por ciento de la población sorda estimada en el país. “La persona sorda promedio viene a nosotros a los 20 años, y no tienen ningún idioma, ni lenguaje de señas, ni lenguaje hablado, ni lenguaje escrito”, dice el padre Dittmeier. “Lo primero que hacemos es enseñarles el lenguaje de señas, para que puedan comunicarse”.

El padre Dittmeier dice que la colaboración también significa coordinación entre proyectos. Él dice que solo hablar con otros miembros de Maryknoll Camboya beneficia a las personas a las que sirven. Él da el ejemplo de un joven sordo con discapacidades que se alojaba en uno de los albergues DDP donde los estudiantes viven mientras están inscritos en el programa.

“Empezó a desarmar todos los artefactos eléctricos”, dice el padre Dittmeier. “Teníamos miedo de que se electrocutara a sí mismo o quemara el lugar o vaya a electrocutar a alguien más”.

El padre Dittmeier habló con el padre Conroy, quien dirige un programa de salud mental a través de Maryknoll Camboya. Juntos pudieron hablar con el hombre usando lenguaje de señas y trabajaron con un psicólogo para obtener ayuda. Ahora el joven está aprendiendo nuevas habilidades y se está volviendo “más sociable”, dice el padre Dittmeier.

“En el mundo de organizaciones esto se llama sinergía: que las diferentes organizaciones conjuntamente producen algo más que suma a las partes”, dice el Misionero Laico Maryknoll Russ Brine de Seattle, Washington. Después de trabajar como misionero laico en Kenya durante 15 años, Brine llegó a Camboya y ha estado supervisando al personal de DDP de 84 personas. “Me atrajo mucho el hecho de que tenemos un equipo misionero en Camboya, que tenemos un modelo colaborativo”.

Otro ejemplo de colaboración en Camboya es el trabajo de la Misionera Laica Maryknoll Dee Dungy, de Fort Lauderdale, Florida, y el padre Wynne con personas en Anlong Kngan, un antiguo arrozal en las afueras de la capital de Camboya, donde miles de personas pobres tuvieron que reasentarse en 2001 después que un incendio quemara sus casas. Aunque las condiciones del área mejoraron con el paso de los años—ahora tiene agua, electricidad, escuelas y un centro de salud—muchos residentes aún necesitan asistencia.

 

Espíritu de Colaboración Maryknoll en Camboya: La Misionera Laica Dee Dungy y el Padre Robert Wynne

La Misionera Laica Dee Dungy y el Padre Robert Wynne visitan a adultos mayores.

 

Durante años, el programa de Desarrollo, Salud y Educación de Maryknoll Anlong Kngan ha ayudado a cientos de niños a asistir a la escuela primaria al proporcionar uniformes, libros y un programa de tutoría después de la escuela donde también reciben alimentos nutritivos cinco veces por semana. “Tratamos de mantenerlos en la escuela”, dice el padre Wynne, quien es originario de Worcester, Massachusetts. “Venían de familias muy pobres y los padres sacaban a los niños de las escuelas para recoger basura o mendigar en la calle”.

Otro proyecto en el que Dungy trabajó en Anlong Kngan es un programa de alcance para ancianos abandonados, que no cuentan con el apoyo de la familia y dependen de los vecinos para obtener ayuda. Dungy ayudó a proporcionar asistencia holística de salud, comidas calientes, viajes y actividades planificadas para mantenerlos activos.

Dungy también creó un programa de concientización sobre la trata de personas para educar a los adultos sobre la mejor manera de protegerse de los peligros potenciales mientras trabajan en el extranjero. Esta capacitación incluyó: cómo viajar de forma segura, cuáles son sus derechos y advertencias sobre el tráfico humano. El programa incluyó un enfoque en crear conciencia entre los hombres jóvenes. “Mucha gente piensa que sólo las mujeres son explotadas, pero también afecta a jóvenes varones”, dice Dungy.

Aunque el trabajo en Anlong Kngan está cambiando ya que el padre Wynne, de 80 años, está listo para regresar a los Estados Unidos y Dungy ha sido asignada a una misión en Kenya, ellos esperan que la influencia de Maryknoll Camboya sea duradera. Esto se alinea con la larga tradición de Maryknoll de entregar los ministerios que los misioneros han iniciado a las personas locales a quienes sirvieron para que ellos mismos los continúen. Así, los dos misioneros hicieron arreglos con otras ONGs, voluntarios de la iglesia local y Maryknoll Camboya para hacer esta transición y apoyar el programa de educación de los niños, así como el programa de comunicación, educación y conciencia pública para los inmigrantes y el cuidado de los ancianos.

“Debido a nuestro largo camino y conexión con ellos, el espíritu de Maryknoll se diseminó en la aldea y la calidad de la atención continuará a través de las personas a las que servimos”, dice Dungy.

Colaboración Maryknoll en Camboya: La Hermana Maryknoll Mary Little visita a niños que son parte del Proyecto de Educación y Salud Comunitaria de Boeung Tum Pun. Este proyecto de varias capas, que la hermana Little codirige, ayuda a los niños necesitados a tener la oportunidad de una mejor educación y futuro. (Sean Sprague / Camboya)

La Hermana Maryknoll Mary Little visita a niños que son parte del Proyecto de Educación y Salud Comunitaria de Boeung Tum Pun. Este proyecto de varios programas, que la hermana Little co-dirige, ayuda a los niños necesitados a tener la oportunidad de una mejor educación y futuro. (Sean Sprague / Camboya)

Con los años, la colaboración Maryknoll “ha tomado diversas formas, dependiendo de los dones, intereses y compromiso de los laicos, hermanas y sacerdotes de Maryknoll”, dice el padre Conroy, quien agrega que el equipo de misión de Maryknoll Camboya continuará trabajando en conjunto para llegar a aquellos en las periferias de la sociedad mientras se apoyan mutuamente en la oración y comparten su sabiduría y comprensión de la sociedad camboyana.

Foto Principal: Noun Rose (l.), habla con la misionera laica Dee Dungy y el padre Robert Wynne en su casa en Anlong Kngan en Camboya. (Sean Sprague / Camboya)

 

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