Pareja de NUevo méxico va a centroamérica a conocer realidad de los migrantes de las caravanas

Aunque los esposos April y Dan Goering, de Nuevo México, tienen experiencia con el tema de la migración, viajaron a Centroamérica el año pasado para entender en primera persona la situación de los migrantes. April sirvió como misionera laica por cuatro años en Tanzania, África. Dan, un trabajador social, ha trabajado por muchos años con inmigrantes hispanos y forma parte de una coalición de grupos religiosos que apoya a los inmigrantes.

Como Nuevo México limita con México, a ellos les interesaba saber más sobre las caravanas de migrantes. Cuando supieron del Tour de Aprendizaje (Learning Tour) a Honduras y Guatemala, organizado por el Comité Central Menonita, decidieron unirse: “Escuchamos que las caravanas pronto iban a llegar a nuestro estado y quisimos comprender a fondo sus motivos para migrar”, dicen los esposos.

Asistieron al viaje de dos semanas 12 estadounidenses. El viaje empezó en Honduras, país de donde han salido la mayoría de los migrantes de las caravanas. En San Pedro Sula, los participantes visitaron el Centro del Equipo de Reflexión, Investigación y Comunicación, una organización jesuita que trabaja por los derechos humanos de las comunidades pobres.

Relata April, “Se están enfocando en las compañías mineras, pues la extracción minera está afectando las fuentes de agua”. En vez de crear desarrollo y fuentes de trabajo, la población se encuentra más empobrecida, lo que causa mayor emigración, explica.

Los esposos quedaron muy conmovidos por el trabajo de la Asociación por una Sociedad Justa en los barrios más pobres de San Pedro Sula, de donde familias enteras han tenido que huir porque las pandillas controlan los vecindarios y las instituciones de gobierno no han podido lidiar con el problema. April, conversó con una señora de un barrio donde sólo quedan dos familias. La señora le habló de su sentido profundo de pérdida y del dolor de los que se quedan.

En Guatemala, les conmovió visitar un albergue en la capital. “Entrando en el patio, lo primero que vimos fue una imagen de Nuestra Señora de Guadalupe”, dice April. “Aunque las dificultades y adversidades son muchas, también se sentía un espíritu de esperanza”.

Realidad migrantes Una imagen de Nuestra Señora de Guadalupe en un albergue en Guatemala. (Cortesía de April Goering/Guatemala)

Una imagen de Nuestra Señora de Guadalupe en un albergue en Guatemala. (Cortesía de April Goering/Guatemala)

El albergue es dirigido por la Red Internacional de Migración Scalabrini, un movimiento que opera 250 entidades a nivel mundial y ofrece servicios médicos y legales. “Los encargados nos dijeron que aunque su albergue sólo tiene capacidad para unas 80 personas, en los últimos meses, la comunidad había ayudado a miles de migrantes. Tanta fue la solidaridad, que parroquias, conventos y escuelas, abrieron sus puertas y donaron comida”.

Continúa April, “Un miembro de la comunidad menonita que acompañaba las caravanas nos daba informes. Explicaron que la ruta del este es más peligrosa y más larga que la del oeste. Esa caravana estaba compuesta por muchas mujeres y familias con niños”. 

El Papa Juan Pablo II decía que el único antídoto a la emigración es el desarrollo en los países de origen. El Papa Francisco nos exhorta a considerar la migración desde la perspectiva de los desplazados.

April y Dan y todos los que participaron en el viaje regresaron convencidos de que la mayoría de los emigrantes centroamericanos son refugiados. “Ahora comprendemos porque emigran”, dice April.

Foto principal: Grupo visita la Casa del Migrante en la Ciudad de Guatemala, un albergue que ha ayudado a miles de migrantes en su travesía. (Cortesía de April Goering/Guatemala)