Mi amigo Ray Kalainikas tiene una bandera frente a su casa que anuncia el principio moral conocido como la Regla de Oro: “Trata a todos los seres humanos como te gustaría que te trataran”. Ray dice: “¿No sería transformador si todos pusieran la Regla de Oro en sus casas para recordarnos cómo debería ser el mundo?

Él agrega que le gustaría ver las palabras “Siga la Regla de Oro” en cada vehículo policial como un recordatorio para los policías y los ciudadanos sobre cómo actuar.

La mayoría ha escuchado la ética de la reciprocidad de la Regla de Oro, pero Ray cree que pocos saben qué se encuentra en el Sermón de la Montaña.

“Cuanto más reflexiono en (las palabras) ‘Ama a Dios y al prójimo’, me doy cuenta de que esta es la Regla de Oro”, dice. “Todos estamos llamados a construir la vida de Dios dentro de la condición humana”.

Mahatma Gandhi, uno de los héroes de Ray, entendió que el resumen del Sermón de la Montaña es la Regla de Oro, dice Ray, pero la gente no siempre acepta el concepto de amar a tu enemigo. “¿Cómo se ama a Dios si se odia al prójimo?”, pregunta Ray.

Conocí a Ray y su esposa, Deborah, durante una de las celebraciones de Jubileo aquí en Maryknoll hace unos seis años. Ellos apoyan a Maryknoll a través de donaciones y asistiendo a eventos en solidaridad con las misiones.

También me han brindado su hospitalidad en su hogar en Manalapan, Nueva Jersey, mientras visito parroquias y escuelas en el área.

Durante más de 40 años dirigiendo un negocio de venta de zapatos, Ray ha podido conocer a muchas personas con quienes compartir y desarrollar sus ideas.

Ray y Deborah asisten regularmente a reuniones cívicas, escriben cartas a periódicos y hablan con personas de todos los orígenes, acudiendo a diferentes fuentes para informar sus opiniones y tratando de ayudar a otros a comprender las implicaciones de la Regla de Oro en la vida cotidiana.

Él promueve que la Regla de Oro está en completa oposición a la destrucción voluntaria de cualquier vida humana, desde el aborto hasta la guerra. Y promueve este mensaje y la práctica de la no-violencia en la radio y por otros medios.

Ray fue un seminarista de Maryknoll a principios de los años sesenta. Él buscaba comprender mejor la voluntad de Dios y ayudar a establecerla en la sociedad humana. Después de descubrir que el sacerdocio no era su vocación, él oficialmente dejó a Maryknoll, pero mantuvo a Maryknoll en su corazón y continúa su meta de buscar la voluntad de Dios en su vida.

Me gusta hablar con Ray y Deborah sobre la misión, teología y filosofía, la religión, sobre culturas y el mundo en que vivimos.

Ray aprecia el mensaje basado en Jesús expresado en los ministerios de Maryknoll entre diferentes culturas y pueblos. Y debido a que la Regla de Oro es una creencia importante en las principales religiones del mundo, Ray cree que este principio puede mejorar y fomentar el diálogo ecuménico e interreligioso, lo cual también es un objetivo de Maryknoll.

“Cuando leo ‘Busca el Reino de Dios y toda su justicia’, me doy cuenta de que el Creador sabe cómo somos y cómo debemos trabajar, como un relojero conoce el reloj”, dice. “La Regla de Oro es el resumen final de cómo el Creador quiere que nos comportemos, como nos enseñó Jesús”.

Foto principal: Ray Kalainikas sigue la ‘Regla de Oro’, presente en el Sermón de la Montaña, según el Evangelio de San Mateo. (Cortesía de Deborah Smarth/ Nueva Jersey