ex inmigrante indocumentado, ahora líder en Arquidiócesis de Los Ángeles, aboga por reforma de inmigración compasiva

“¿Qué va a pasar si uno de nosotros no regresa a casa una noche?” Esa conversación que sin querer escuchó de sus padres cuando era niño, quedó grabada en la memoria de Isaac Cuevas. “Sentí tanto miedo que eso quedó conmigo para siempre”, dice Cuevas, quien es ahora el director de asuntos migratorios y públicos para la Arquidiócesis de Los Ángeles, California.

Nacido en México, Cuevas tenía dos años de edad cuando sostenido de la mano de su mamá, ambos ingresaron a Estados Unidos con una visa de turismo. No regresaron a México y se quedaron como inmigrantes indocumentados por varios años. Durante la administración de Ronald Reagan (1981-1989), Cueva y su mamá fueron unos de los 3 millones de personas que calificaron al programa de legalización con camino a la ciudadanía.

Cuando solicitaron la residencia permanente, Cuevas sirvió como traductor de su madre en la entrevista con la oficina de inmigración. Años después, él llenó la solicitud para su ciudadanía, la de su mamá y otros familiares.

Cuevas dice que su historia de inmigrante es en gran parte la razón por la que trabaja en la Oficina de Asuntos de Inmigración de la arquidiócesis. “Para mí la belleza de venir a trabajar en la arquidiócesis es poder fundamentar mi fe y valores en mi trabajo”, dice Cuevas.

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Niño migrante descansa en un refugio en Tijuana, México. Él es parte de una caravana de Centroamérica que se encuentra en la frontera de EE.UU./México. (CNS/México)

La labor de Cuevas es desarrollar una red de líderes comunitarios y ofrecer talleres, recursos y programas para personas que buscan ayuda legal sobre inmigración.

Cuando el Arzobispo José H. Gómez estableció la oficina de asuntos de inmigración hace dos años, buscó a alguien como Cuevas, quien entienda la sensibilidad de la inmigración y pueda comunicar de forma efectiva el trabajo que se está realizando.

“Las familias inmigrantes han construido vecindarios vibrantes, parroquias e instituciones cívicas en cada lugar de América”, escribió el arzobispo Gómez en su columna semanal de la revista arquidiocesana Angelus News.

En la página electrónica bilingüe, The Next America, la arquidiócesis provee información que la iglesia local ofrece a los inmigrantes y exhorta a los estadounidenses a recordar que esta gran nación es hecha por inmigrantes.

El trabajo de Cuevas incluye escuchar las historias de los inmigrantes, como la de un joven estudiante quien no pudo calificar al programa DACA (Acción Diferida para los Llegados en la Infancia), aunque ha vivido más de 20 años en este país, su familia es dueña de una casa y él no tiene récord criminal. Su mamá, quien había solicitado la residencia para su esposo y para el joven, falleció antes que su petición fuera concedida. Cuevas refirió al joven a un abogado con experiencia para que trate este difícil caso.

ex inmigrante indocumentado-Muchas familias de Centroamérica huyen de la violencia y pobreza de sus países para buscar refugio en Estados Unidos.
ex inmigrante indocumentado-El arzobispo Gómez bendice a una niña en una Misa de reconocimiento a los inmigrantes en la Catedral de Nuestra Señora de Los Ángeles. (CNS/Los Ángeles)

ex inmigrante indocumentado-Miles de familias de Centroamérica huyen de la violencia y pobreza de sus países para buscar refugio en Estados Unidos.
ex inmigrante indocumentado-El arzobispo Gómez bendice a una familia Maya en una Misa de reconocimiento a los inmigrantes en la Catedral de Nuestra Señora de Los Ángeles.(Archdiocese of Los Angeles/Victor Aleman)

Arriba: Miles de familias de Centroamérica huyen de la violencia y pobreza de sus países para buscar refugio en Estados Unidos. (CNS/México-Estados Unidos)

Abajo: El arzobispo Gómez bendice a niñas en una Misa de reconocimiento a los inmigrantes en la Catedral de Nuestra Señora de Los Ángeles. (Foto de la Izq. CNS/California) (Foto de la Dcha. Archdiocese of Los Angeles/Victor Aleman) 

Cuevas trata con empatía cada caso,  como el del anciano indocumentado que recibió una carta de deportación. El anciano, quien sufre de la enfermedad de Párkinson, tiene a toda su familia en este país y a nadie que cuide de él si es deportado. La arquidiócesis envió una carta de recomendación a un oficial de inmigración explicando este caso único. El día de la audiencia, el juez anuló la deportación.

Cuevas siente que su misión es acompañar a todos los inmigrantes, incluyendo a los niños que fueron separados de sus padres y a los migrantes de las caravanas. Él pide a los católicos y a todas las personas de fe que respondan con compasión.

“Vamos a caminar con los inmigrantes en esta jornada para asegurarnos que no se sientan solos”, dice. “Como padre o hijo, no me puedo imaginar lo difícil que sería dejar mi país sin saber lo que me espera en el camino”. Pero hay personas con tanta necesidad, añade, que están dispuestas a caminar esta travesía tan peligrosa.

ex inmigrante indocumentado-Isaac Cuevas, director de la Oficina de Asuntos Migratorios de la Arquidiócesis de Los Ángeles. (Nelson Bracamonte/California)

Isaac Cuevas, director de la Oficina de Asuntos Migratorios de la Arquidiócesis de Los Ángeles. (Nelson Bracamonte/California)

Él se refiere a un estimado de 6.000 migrantes que llegaron a la frontera de Estados Unidos y México el pasado otoño después de viajar en caravanas por más de 2.500 millas desde Centroamérica. Los migrantes, en su mayoría de Honduras, El Salvador y Guatemala huyen de persecución, pobreza y violencia de sus países y buscan llegar a Estados Unidos para construir un mejor futuro para ellos y sus familias.

Para ayudar a los migrantes de las caravanas, la arquidiócesis está trabajando con la congregación Scalabrini cuya misión es ayudar en 34 países a migrantes, refugiados y personas desplazadas internas. Los Scalabrini operan el refugio Casa del Migrante en Tijuana, que acoge a 140 migrantes.

Cuevas también se ha reunido con otras organizaciones de Los Ángeles para determinar la mejor manera de ofrecer servicio médico, vivienda, comida y responder a otras necesidades básicas de los migrantes y tiene la confianza que la comunidad latina se unirá para brindar una mano amiga.

“Lo mínimo que podemos hacer es rezar por cada persona que sufre en la frontera”, dice Cuevas. “En vez de cambiar las mentes, vamos a cambiar los corazones de las personas, contándoles nuestras historias”.

Cuevas, quien es casado y tiene un hijo y una hija, anteriormente trabajó como ejecutivo de marketing, desarrollando campañas multiculturales para películas de Hollywood.

En su actual posición, él es el portavoz de la arquidiócesis trabajando entre líderes políticos y apoyando una reforma de inmigración comprensiva. Él espera que la gente reconozca que el tema de la inmigración nos involucra a toda la comunidad. “Hay un elemento humano en este tema y las personas en nuestro país merecen ser tratadas con dignidad”, dice Cuevas.

Foto Principal: Una mujer inmigrante abraza a un niño y a una niña durante una ceremonia de naturalización el pasado agosto en Los Ángeles, California. (CNS/California)

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