El Padre Maryknoll John Cuff está a punto de empezar la Misa del sábado en su nueva parroquia, St. Anne, en la península de Stanley en Hong Kong. (Nile Sprague/Hong Kong)

sacerdote dedica vida misionera a la evangelización en Asia

Estar en esa embarcación por 25 días fue como un rito de bautismo”, recuerda el Padre Maryknoll John Cuff. “Dejaba una vida atrás, yendo a lo desconocido”.

El Padre Cuff viajaba con seis* misioneros en 1969. El barco ancló en Singapur y los misioneros fueron a sus asignaciones en Filipinas, Taiwán y Hong Kong, a donde fue el padre Cuff. Él celebrará su 50 aniversario de sacerdocio este año.

Su vida misionera incluye ser párroco en cinco parroquias de Hong Kong, ayudar a crear pequeñas comunidades de base, a redactar el documento de evangelización para la primera convención diocesana de Hong Kong, enseñar brevemente en universidades de China continental, y ayudar a otras parroquias a ofrecer formación catequética, entre otros esfuerzos pastorales.

El Padre Maryknoll John Cuff sonríe en su nueva parroquia, St. Anne, en la península de Stanley en Hong Kong. (Nile Sprague/Hong Kong)

Una de sus primeras asignaciones fue en una parroquia Maryknoll que servía a refugiados que habían llegado de China en la década de 1950. La parroquia incluía un centro pastoral que brindaba servicios médicos, educativos y oportunidades recreacionales como clases de judo y bailes. Desde el principio, el padre Cuff se centró en evangelizar. “Con la nueva misiología del Vaticano II, algunos misioneros jóvenes vimos una oportunidad para experimentar nuevos enfoques para la evangelización”, dijo en una entrevista para un libro sobre la historia de Maryknoll. Esto incluyó “escuadrones de Dios”, un grupo de jóvenes parroquianos que se convirtieron en misioneros. Salían con sacerdotes y religiosas a los edificios (de reasentamiento) cuando la gente regresaba de las fábricas, dice.

Durante los 1990s, el padre Cuff trabajó en la Iglesia del Inmaculado Corazón de María, moderando un equipo de cuatro sacerdotes y cuatro hermanas en Taipo, una ciudad con 800.000 residentes. “Familias jóvenes se mudaban (a la ciudad) con niños pequeños y usamos el enfoque de comunidades de base”, dice.

El Padre Cuff ha servido en Hong Kong desde el principio de su sacerdocio. (Maryknoll Mission Archives)

El Padre Cuff, quien celebrará 50 años como sacerdote, visita a parroquianos en Hong Kong al principio de su vida misionera. (Maryknoll Mission Archives)

En esta foto de archivo, el misionero John Cuff posa frente a los edificios de Hong Kong. (Maryknoll Mission Archives)

Hong Kong ha cambiado mucho, dice el sacerdote de 77 años, pero la necesidad de evangelizar en esta densa región, de casi 7,5 millones de personas, permanece. “Creo que la verdadera misión está aquí en Hong Kong, donde hay personas de pared a pared que todavía no han oído del Evangelio”, dice. “Muchos de ellos tienen hambre” de saber acerca de Dios.

Basado en estadísticas diocesanas, el sacerdote calcula que unas 3.000 personas son bautizadas cada Pascua. Los nuevos feligreses, agrega, necesitan formación constante y catequesis para profundizar su fe. Un ejemplo de estos esfuerzos es Nuestra Señora del Monte Carmelo, una iglesia en los primeros pisos de un rascacielos cerca a la zona comercial de la ciudad, donde él trabajó durante 13 años. “Nuestra ubicación juega un papel importante para encontrar e invitar a personas para la formación”, escribió el padre Cuff. “Más y más personas han descubierto que tienen una iglesia en el área”.

El Padre Cuff da la Comunión a parroquias del extrajero y China en St. Anne Church, una parroquia en Stanley en Hong Kong, donde misioneros Maryknoll han pasado décadas sirviendo a la comunidad. (Nile Sprague/Hong Kong)

El Padre Cuff da la homilía en inglés en una Misa en St. Anne Church, una parroquia cosmopolita en la península de Stanley en Hong Kong. (Nile Sprague/Hong Kong)

Muchos tienen hambre de saber acerca de Dios

Todos los viernes, por ejemplo, docenas de oficinistas oran en la iglesia durante el almuerzo. Los miércoles por la noche, trabajadores ven una presentación de Skype desde Jerusalén con un fraile franciscano. Los jóvenes acuden a servicios de oración y adoración eucarística, mientras sacerdotes escuchan confesiones. Otros esfuerzos de evangelización incluyen arte en las calles y villancicos en centros comerciales.

En el 2017, el padre Cuff fue asignado a St. Anne, una parroquia donde Maryknoll ha servido a feligreses extranjeros por años. “Hay una tremenda historia con Maryknoll”, dice.

Algunos de los ministerios del padre Cuff incluyen presidir la misa en cantonés en un monasterio carmelita y visitar a personas con discapacidades físicas, y a prisioneros de una cárcel local. Además, quiere empezar más programas de catequesis.

Él dice que se siente bendecido de haber plantado sus raíces en China. “Le agradezco a Maryknoll, que siempre me ha puesto en el lugar correcto”. 

* Versiones anteriores decían que el Padre Cuff viajó con siete misioneros, fueron seis sacerdotes misioneros. Lamentamos el error.