El Padre Maryknoll Dae Kim da la bienvenida a Ariane Castro y a su hija Mariana a la oficina de Puente de Solidaridad.

Organizaciones asociadas brindan ayuda médica a los más necesitados en Bolivia

La dicha del nacimiento de su primera hija pronto se volvió una angustia profunda para Ariane Castro cuando los doctores le informaron que su bebé, Valeria, había nacido con un problema en el corazón, una cardiopatía congénita, que requería cirugía.

Desesperada por salvar la vida de su hija, ella no dudó en pedir un préstamo de más de $6000 para pagar el alto costo de la cirugía en su natal Cochabamba, Bolivia. Pero el esfuerzo no fue suficiente. Unos meses después, los doctores le dijeron que Valeria necesitaba una segunda cirugía del corazón.

“Con una deuda que pagar, me sentía sin esperanzas”, dice Castro.

Pero sus oraciones fueron respondidas cuando supo que Puente de Solidaridad (PDS), una organización sin fines de lucro en Cochabamba que ayuda a proveer suministros y servicios médicos a los más necesitados en Bolivia, especialmente a los que necesitan cirugías de alta complejidad.

PDS es una entidad hermana e independiente de Solidarity Bridge, una organización sin fines de lucro en Chicago. Ambas instituciones laicas están conectadas a la Arquidiócesis de Chicago y fueron fundadas por el teólogo Juan Lorenzo Hinojosa. Aunque creció en Estados Unidos, él recuerda un hecho que presenció de niño, en su natal Bolivia, que, más adelante, lo motivó a la acción.

Marizol Mamani (dcha.) trabajadora social de Puente de Solidaridad, conversa con Roxana Mamani (sin parentesco) mientras sostiene a Ailee, hija de Roxana, quien sufre del corazón.

Ariane Castro con su hija Mariana, quien tuvo una cirugía cardíaca exitosa en un hospital en Cochabamba, Bolivia, al igual que su hermana Valeria, gracias al apoyo de Puente de Solidaridad.

El año pasado Castro dio a luz a su segunda bebé, Mariana, a quien, a los 6 meses de nacida, le descubrieron la misma dificultad en el corazón que su hermana Valeria. Castro volvió a PDS para buscar ayuda.

“[En] Puente de Solidaridad, me siento con mucha paz, tranquila”, dice Castro. “Me di cuenta que no estaba sola luchando, otra vez, por la vida de mi segunda hija”. Mariana tuvo una operación exitosa en un hospital local.

Para Patricia Vargas directora ejecutiva en PDS, un componente importante de las organizaciones hermanas es ayudar a avanzar la medicina en Bolivia, intercambiar experiencias y entrenarse en nuevas técnicas. “El intercambio es muy rico”, dice ella.

“Mi padre fue jefe de una compañía de petróleo donde ocurrió una explosión”, dice Hinojosa. “Me llevó con él a visitar a las familias [afectadas]. Vi la pobreza de ese hospital público, sin suministros médicos”.

Hinojosa sintió que Dios lo llamó a poner en práctica la Doctrina Social Católica respondiendo a las necesidades médicas en su país. Él fundó Solidarity Bridge en 1999.

Solidarity Bridge envía equipos de cirujanos y enfermeras de los Estados Unidos a misiones médicas a Bolivia para realizar cirugías y para entrenar a doctores locales para servir a su comunidad. En el 2005 Hinojosa fundó en Bolivia, PDS. Ambas instituciones trabajan juntas para ayudar a bolivianos como Castro.

En la oficina de Puente de Solidaridad en Bolivia, Roxana Mamani sostiene a su hija Ailee, quien sufre de un soplo al corazón. (Nile sprague/Bolivia)

PDS ofrece cirugía general, cirugía ginecológica, cirugía al corazón y neurocirugía en hospitales locales y organiza campañas a áreas rurales, donde médicos bolivianos realizan cirugías a pacientes que no pueden viajar a los hospitales de las ciudades.   

Vargas enfatiza los desafíos médicos en Bolivia, donde el 77 % de la población no tiene seguro médico. Ellos dependen del sistema público en un país que asigna solo el 7 % del presupuesto a asistencia médica. “Los hospitales públicos tienen poco equipamiento y no pueden responder a los problemas de salud, especialmente a nivel quirúrgico”, dice ella.

PDS y Solidarity Bridge han asistido a más de 6.500 pacientes en Bolivia, con el apoyo de más de 700 voluntarios médicos de EE.UU. y Bolivia.

Además de donaciones individuales, PDS recibe ayuda financiera y espiritual de organizaciones católicas como los Padres y Hermanos Maryknoll.

El Padre Maryknoll Dae Kim conversa con Roxana Mamani (izq.) y con Ariane Castro en la oficina de Puente de Solidaridad en Cochabamba, Bolivia. (Nile Sprague/Bolivia)

El Padre Maryknoll Dae Kim sirvió como capellán en PDS antes de empezar su nueva misión en Brasil en 2019. “Era el guía espiritual de las familias”, dice el misionero. “La mayoría de veces los pacientes eran bebés. Entonces no podía hacer mucho con ellos, pero los padres que pasan por este trauma se sienten desamparados con sus hijos. Yo trataba de apoyarlos espiritualmente, fortalecerlos, darles esperanza, rezar con ellos y ser parte de esta experiencia íntima”.

Para el padre Kim, esta misión no se trata de caridad. “Se trata de caminar juntos, estar juntos y construir relaciones”, dice él. “He tenido la oportunidad de conocer a algunos adolescentes, quienes fueron operados cuando eran niños. Ahora con su nuevo corazón, han crecido y es caminar juntos porque compartimos algo especial”.

Participar en visitas misioneras médicas fue especialmente significativo para el padre Kim. “Fue ciertamente un ministerio especial porque acompañaba al equipo médico, empleados, pacientes y a las familias durante estos momentos difíciles”, dice el misionero. “Como paciente, tú nunca quieres ingresar a una cirugía porque tienes miedo. Mi presencia era para consolarlos, animarlos y mantenerlos en calma. Tuve tantas conversaciones alegres”.

Ariane Castro (izq.) comparte la historia de su hija Mariana con Marizol Mamani, trabajadora social de Puente de Solidaridad en Cochabamba, Bolivia. (Nile Sprague/ Bolivia)
Roxana Mamani (izq.) comparte la historia de su hija Ailee con Marizol Mamani, trabajadora social de Puente de Solidaridad en Cochabamba, Bolivia. (Nile Sprague/ Bolivia)

Marizol Mamani, trabajadora social de PDS, considera el aspecto espiritual de este trabajo muy importante. “A los pacientes, les damos esperanza y la oportunidad de encontrar ayuda más humana y sensible a su situación”, dice.

Después de un inicio desafiante, Valeria y Mariana están saludables y pueden tener una vida normal ahora. “Me siento muy feliz porque encontrar a Puente de Solidaridad ha sido una bendición de Dios”, dice su mamá. “Estoy eternamente agradecida que me hayan ayudado con mis dos hijas”.

Roxana Mamani con su hija Ailee visita a Marizol Mamani, trabajadora social de Puente de Solidaridad en Cochabamba, Bolivia. (Nile Sprague/ Bolivia)