Por Carol Glatz
Catholic News Service

CIUDAD DEL VATICANO (CNS) — El papa Francisco ofreció oraciones por todos aquellos, especialmente por familias que enfrentan dificultades económicas a causa de la pandemia del coronavirus.

“Oremos por las personas que están empezando a sufrir problemas económicos porque no pueden trabajar debido a la pandemia, y todo esto recae sobre la familia”, dijo al principio de la misa el 23 de marzo.

Casi 25 millones de trabajos se perderán en todo el mundo debido a COVID-19, calculó la Organización Laboral Internacional en un informe preliminar de evaluación publicado el 18 de marzo.    Sin embargo, se dice que el impacto sobre el empleo podría ser menor si hubiera una respuesta de políticas coordinadas internacionalmente, parecida a la que se dió durante la crisis financiera global de 2008.

Durante la misa retransmitida de la mañana, el papa reflexionó sobre lo que requiere la oración verdadera.

Muchas veces la oración puede ser simplemente una costumbre de recitar una serie de palabras, dijo en su homilía.

Pero la oración verdadera brota de un corazón lleno de fe, dijo.

“Tengamos cuidado durante la oración de no caer en la rutina, sin la consciencia de que el Señor está ahí, de que estoy hablando con el Señor y de que él puede resolver el problema”, dijo el papa.

Lo segundo que se necesita es perseverancia, dijo.

Algunas personas pueden orar, pero no se reciben las gracias “porque no tienen esta perseverancia, porque en el fondo no se sienten necesitados, o no tienen fe”.

“Si tienes fe, estás seguro de que el Señor te dará lo que pides. Y si el Señor te hace esperar, llamas y llamas y llamas hasta que concede la gracia”.

Si parece que Dios no responde a las oraciones, hay una razón, dijo el papa. “Lo está haciendo por nuestro propio bien, para que lo tomemos en serio, para que tomemos en serio la oración” y estemos más firmemente arraigados en la fe, y no sólo repitiendo palabras como cotorras.

“Lo tercero que quiere Dios en la oración es valor”, dijo. El valor de seguir orando y a veces de argumentarle a Dios, como Moisés, que defendió a su pueblo contra el deseo de Dios de golpearlos por sus pecados.

“En estos días, es necesario orar, orar más” y orar con perseverancia, valentía y la fe en que Dios puede intervenir, dijo.

“El Señor no defrauda”, dijo el papa Francisco. “Nos hace esperar, se toma su tiempo, pero no defrauda”.