PROMOTORES MISIONEROS MARYKNOLL ACOMPAÑAN A DISCÍPULOS MISIONEROS DURANTE TIEMPOS DE PANDEMIA
Cuando empezó la cuarentena por el COVID-19 los hijos del diácono Arturo Monterrubio y su esposa Esperanza les dijeron. “No salgan para nada, por favor, ustedes ya están viejitos”. Esperanza, quien sufre de presión alta, sabía que estaba en mayor riesgo.
Pero feligreses de su parroquia San Pablo el Apóstol, en Houston, Texas, les mostraron generosidad dejándoles en la puerta de su casa: comida, mascarillas, guantes y desinfectantes. “Me puse a llorar de gratitud porque sentí que no lo merecíamos”, dice Esperanza.
Aunque confinados y seguros en casa, Arturo y Esperanza, activos servidores de su parroquia y promotores misioneros Maryknoll, dicen que podían sentir el sufrimiento de las personas y una inquietud de hacer algo por la comunidad.
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Los esposos continuaron, de manera remota, trabajando con su equipo de formación y promoción misionera de los Padres y Hermanos Maryknoll, para ofrecer oraciones y apoyo a la comunidad de discípulos misioneros durante estos tiempos de pandemia por medio de video conferencias.
El equipo preparó webinars—seminarios por internet—para la Cuaresma, Semana Santa y durante el tiempo Pascual, que se ofrecieron tanto en inglés como en español. Siguiendo la metodología de Ver-Juzgar-Actuar, en los seminarios se alternaban oraciones, cantos y reflexiones bíblicas.
Arturo y Esperanza moderaron los grupos que se dividían en los seminarios para que los participantes puedan platicar y brindar sus comentarios. “Ver la necesidad que los participantes tenían de compartir sus experiencias y de sentirse parte de una comunidad fue inspirador”, dice Arturo. “Verlos crecer en su fe hizo fortalecer la nuestra”.
Para Matt Dulka, director asociado del equipo de formación misionera Maryknoll, los seminarios presentan una perspectiva de misión global. “Intentamos crear oportunidades para experiencias interculturales donde las personas compartan y aprendan unas de otras”, dice.
El diácono Leonel Yoque, líder del equipo de Discípulos Misioneros Maryknoll, dice que estos seminarios ofrecen palabras de aliento y esperanza en medio de la pandemia. “Somos instrumentos de Dios y tal vez nosotros no les damos la calma, pero [tal vez lo hace] el proceso mismo y la escucha atenta a la palabra de Dios”, dice.
Iris Lai-Zayas, participó en uno de los webinars. Inspirada en la misión de Maryknoll en el extranjero, ella y su hija Lurismar, fundaron Los Ángeles de San Romero, una organización sin fines de lucro, para ayudar a una clínica contra el SIDA en El Salvador y a una despensa de su parroquia San Pablo el Apóstol.
“Cuando conversamos en los pequeños grupos, sentí que éramos hermanos”, dice Iris. “Me encantó expresar lo que vivimos en este tiempo de prueba y me llenó de esperanza la confirmación de seguir manteniendo viva la fe de nuestra Iglesia”.
Después de un webinar donde se reflexionó sobre un pasaje bíblico de San Mateo que habla sobre una tormenta, Iris se inspiró, compuso y cantó una canción. “Es como si Dios me estaba dictando la letra y se me hizo imposible no tocar la guitarra y ponerle música”, dice Iris.
Carola Cerezo-Allen, una enfermera en un hospital de niños y líder parroquial del Santuario del Sagrado Corazón en Washington, D.C., fue otra participante. “Reunirme con personas que hablan el mismo lenguaje de fe y compartir lo que siento fuera del hospital es importante”, dice ella. “Aunque las puertas de la Iglesia están cerradas seguimos todos abiertos a Cristo”.
A pesar de no trabajar con pacientes con COVID-19, Carola asiste a niños que necesitan rehabilitación intestinal y trasplante de hígado. Ella dice que sigue cuidadosamente el protocolo de protección del hospital como usar guantes y mascarillas. “Es mi servicio, no me puedo dejar llevar por el miedo, si quiero servir a Dios” dice.
Como líder parroquial, Carola piensa compartir una guía de reflexión del webinar en su ministerio. “Tengo un grupo de padres de familia que tienen niños con necesidades especiales”, dice. “Nos vamos a reunir vía Zoom para reflexionar sobre la guía pascual”.
Para Sergio Rodríguez, de Houston, Texas, participar en el webinar fue un alivio espiritual. Lo hizo con su esposa, sus dos hijos, y su suegra. Él perdió su trabajo y debido a que su esposa es indocumentada, no califica para recibir el estímulo económico del gobierno aunque el estatus de él es legal. No obstante, su fe lo levanta. “Realmente estamos en las manos de Dios y el Señor va a hacer su voluntad y nos va a sacar adelante”, dice.
Y aunque su familia no está teniendo ingresos económicos, ellos son solidarios con el prójimo. Semanalmente, preparan y distribuyen alimentos para vecinos y familiares y su suegra confecciona mascarillas para las personas que las necesitan.
“Después de participar en los webinars nos quedó muy claro que todos somos discípulos misioneros”, dice Sergio. “Cuando queremos hacer algo por los demás no necesitamos tanto”.
El diácono Arturo y su esposa Esperanza esperan que los webinars ayuden a que las personas no se sientan solas, sino que son parte de una comunidad de fe.
“Saber que alguien te escucha, apoya y está pendiente de ti ha sido esencial durante esta pandemia”, dice Esperanza. A su vez, Arturo valora el compartir y la generosidad de tanta gente que ha conocido: “Nos demuestra que Dios está presente en los momentos más difíciles, como nos prometió”.
Imagen destacada: Stephanie Luna, promotora misionera Maryknoll en Los Altos, California, trabaja remotamente desde su casa y ayuda a facilitar un pequeño grupo en una webinar sobre Solidaridad Global ofrecido por Maryknoll. (Lynn F. Monahan/Estados Unidos)
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