Construyendo Esperanza en Jamaica
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En medio de la pobreza y la pandemia, católicos en Jamaica abren una nueva escuela

Hay infinitas razones para no abrir una escuela mientras se enfrenta una pandemia, incluyendo limitaciones económicas y el riesgo al fracaso, dice el Padre Franciscano Colin King, vicario de educación de la Diócesis de Montego Bay en Jamaica. Pero su diócesis estuvo dispuesta a “encarar al miedo y la incertidumbre de la pandemia” para abrir una nueva escuela para varones el pasado otoño.

En este país insular caribeño, dice él, muchos niños crecen en familias monoparentales, siendo la madre o la abuela el único padre. «Nuestros jóvenes están sufriendo por eso”, dice el padre King, refiriéndose a la ausencia de modelos masculinos.

Sin figuras paternas que vean el valor de la educación y asuman la responsabilidad de mantener a sus familias, muchos niños abandonan la escuela, dice el Padre Maryknoll Leo Shea, quien sirvió en la Diócesis de Montego Bay por varios años. “El varón jamaicano es un segmento perdido de la sociedad”, dice.

El Padre Colin King saluda al estudiante Alex Gordon y a su papá Mike, dándoles la bienvenida al Monsignor Gladstone Wilson College, donde Mike forma parte de la junta escolar. (Cortesía de Colin King/Jamaica)

El Padre Colin King saluda al estudiante Alex Gordon y a su papá Mike, dándoles la bienvenida al Monsignor Gladstone Wilson College, donde Mike forma parte de la junta escolar. (Cortesía de Colin King/Jamaica)

La recesión económica ha agravado la difícil situación de los niños y jóvenes en Jamaica, lo que ha obligado a los jóvenes que estaban en la escuela a dejarla para buscar trabajo. Como lo describe uno de los miembros del consejo escolar, “Las alas de los niños se cortan demasiado pronto en el proceso educativo”.

Enfrentados a la pobreza y a las pocas oportunidades de trabajo sin una educación, los varones jóvenes a menudo son reclutados en pandillas.

En respuesta a la urgente necesidad de ayudar a estos jóvenes y “confiando en que Dios nos guiará”, como dice el padre King, la Diócesis de Montego Bay abrió Monsignor Gladstone Wilson College en octubre de 2020. Nombrada en honor de un sacerdote jamaicano que vivió de 1906 a 1974 y se distinguió como un erudito, la escuela ha comenzado con un puñado de estudiantes en lo que los jamaicanos llaman sexta forma, el equivalente al grado 12 en Estados Unidos. Su plan de estudios sigue la metodología STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería, Matemáticas), que incluye algunos cursos universitarios del sistema educativo de Estados Unidos.

La escuela actualmente se encuentra en un salón parroquial transformado en la Catedral del Sagrado Sacramento de Montego Bay, pero el Ministerio de Educación de Jamaica planea ayudar a la diócesis a construir una escuela que pueda acomodar a más estudiantes y niveles de estudio.

En la Capilla de San Pablo en Glendevon, Diócesis de Montego Bay, el diácono Powell (derecha) explica a un participante del viaje de inmersión sobre la misión de la Iglesia en Jamaica. (Matthew Dulka/Jamaica)

En la Capilla de San Pablo en Glendevon, Diócesis de Montego Bay, el diácono Powell (derecha) explica a un participante del viaje de inmersión sobre la misión de la Iglesia en Jamaica. (Matthew Dulka/Jamaica)

“Estamos construyendo esperanza”, dice el Diácono Baldwin Powell, quien sirve en la Catedral del Sagrado Sacramento y es miembro de Maryknoll Deacon Mission Partners. “Nuestro objetivo es establecer una escuela para tratar de reducir el riesgo que enfrentan estos niños vulnerables y que puedan estar preparados para vivir vidas de servicio, comprometerse en sus relaciones y ser buenos ciudadanos”.

“Queremos poner un bote salvavidas para aquellos que luchan y se están ahogando”, continúa el diácono. “Queremos que sepan que aunque puedan provenir de hogares desintegrados y sin figura paterna, eso no significa que eso determinará su futuro”.

Uno de los estudiantes que están navegando con valentía en su primer año en Monsignor Gladstone Wilson College es Chrison. La pandemia lo ha obligado, como a otros estudiantes de todo el mundo, a recurrir al aprendizaje a distancia. Sin servicio de Internet ni computadora en casa, asiste a sus clases desde un teléfono celular. El padre King lo ha ayudado a comprar más data para su teléfono para que pueda participar plenamente.

Gifford y Andre son otros dos jóvenes a quienes el padre King ha ayudado con su educación en otra escuela. Gifford está estudiando para ser arquitecto y aspira a construir centros comunitarios para brindar un lugar seguro para los niños de su comunidad. Andre está trabajando para convertirse en maestro. Estos tres jóvenes brillantes y talentosos son ejemplos de lo que puede hacer una inversión en educación de calidad para abrir puertas no solo para ellos, sino también para las vidas que tocarán en el futuro.

“Ellos no hubieran podido terminar la escuela secundaria sin una ayuda porque sus familias no tenían el dinero”, dice el padre King. “Todos están agradecidos por la oportunidad de continuar con su educación”.

Jamaica tiene actualmente varias escuelas para niñas que han tenido éxito y son un modelo de lo que se puede lograr con una escuela para niños. Las universidades jamaicanas informan que sus cuerpos estudiantiles son 80% mujeres y 20% hombres. La comunidad católica de Montego Bay está comprometida a ayudar a los niños a ponerse al día.

El Diácono Baldwin Powell (izquierda) y un joven residente de Jamaica les cuentan a los visi- tantes sobre su nación isleña caribeña.( Cortesía de Maryknoll Church Engagement DIvision/Jamaica)

El Diácono Baldwin Powell (izquierda) y un joven residente de Jamaica les cuentan a los visi- tantes sobre su nación isleña caribeña.( Cortesía de Maryknoll Church Engagement DIvision/Jamaica)

“La historia de la educación católica es nunca olvidarse de los olvidados”, dice el padre King. “Está diseñada para elevar a las personas y tratar de empoderarlas. Queremos ayudar a estos jóvenes a alcanzar su máximo potencial y que el Reino de Dios eche raíces en sus vidas”.

El diácono Powell hace eco de ese sentimiento. “Nuestra esperanza es inspirar a estos jóvenes y construir una Jamaica mejor”, dice. “Queremos que se destaquen y ocupen el lugar que les corresponde en la sociedad como líderes”.

Liderados por el Obispo Burchell Alexander McPherson, la Iglesia Católica de Montego Bay continúa su larga historia de curar a los enfermos, alimentar a los hambrientos, acoger al extraño y educar a los jóvenes. Ante todos los desafíos de la pandemia y una economía en apuros, han optado por seguir adelante, reuniendo a personas talentosas y comprometidas que juntas dieron un acto de fe valientemente, y confiando en que Dios les abrirá las puertas.

Imagen destacada: En un viaje de inmersión de Maryknoll a Jamaica, CarolynTrumble hace un nuevo amigo. (Dennis Kelly/Jamaica)ruz del Sur)

About the author

Carolyn Trumble

Carolyn Trumble es una consultora para la división Church Engagement de Maryknoll. Ella sirvió como misionera laica Maryknoll en Brasil.

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