Reflexión Maryknoll: Un denario para el Otro

Tiempo de lectura: 3 minutos
Por: La Oficina de Asuntos Globales Maryknoll
Fecha de Publicación: Sep 22, 2023

Por John Northrop, M.M.

Vigésimo quinto domingo ordinario
Domingo, 24 de septiembre, 2023
Is 55, 6-9 | Phil 1, 20c-24, 27a | Mt 20, 1-16a

Jesús cuenta una parábola que, como otras parábolas, tiene sus sorpresas. La parábola empieza con un propietario de un viñedo que sale a buscar trabajadores al amanecer. Como cualquier otro propietario, concuerda un sueldo por el día, que en aquel entonces era de un denario. Después sale en búsqueda de otros trabajadores para laborar en su viñedo, diciéndoles que les pagará lo justo. Pero una hora antes de la puesta del sol, encuentra a otros que no fueron empleados ese día. Él los envía a trabajar en el viñedo también.

Imagino que los últimos estaban dispuestos a trabajar tan duro como pudieran. La primera sorpresa es que este último grupo también recibe el pago por el día completo. La segunda sorpresa es que les pagan primero a los últimos. Por lo tanto, los otros trabajadores, especialmente esos que empezaron a trabajar desde el amanecer, esperaban un pago superior. Sin duda, si yo fuera parte del primer grupo, estaría decepcionado.

¿Por qué Jesús cuenta esta parábola? Nos dijo que señalaba hacia el Reino de los Cielos y no al reino de este mundo. Nos dio una ventana hacia un reino donde “los últimos serán los primeros, y los primeros, los últimos”. La parábola de Jesús concuerda con la primera lectura del libro de Isaías. El profeta proclama las palabras que ha escuchado de Dios: “Mis pensamientos no son los pensamientos de ustedes, sus caminos no son mis caminos, dice el Señor. Porque, así como aventajan los cielos a la tierra, así aventajan mis caminos a los de ustedes y mis pensamientos a sus pensamientos”.

La parábola del evangelio puede parecer extraña como modelo económico en el que la finalidad es el dinero. Sin embargo, se entiende mejor en un sistema en el que el amor mutuo y el afecto son los principios que nos guían. Un ejemplo de este sistema sería el trabajo de monjes en un monasterio. En estas comunidades religiosas, los monjes más ancianos son capaces de hacer trabajos ligeros o trabajos más arduos sólo una o dos horas. Puede que algunos de los monjes tengan necesidades médicas que requieren atención especial.

Por supuesto, otra situación podría ser la de una familia que trabaja en su propia granja, donde los niños son muy pequeños para trabajar. De hecho, quizás quieran jugar en vez de ayudar. Tras un largo día de trabajo en el campo, la familia se reúne para cenar. Los más pequeños que casi no trabajaron necesitan que les corten la carne y los vegetales en trozos pequeños para masticarlos. Nadie se queja en los monasterios o en las familias cuando unos miembros trabajan más que otros. El amor mutuo prima en sus corazones.

La parábola del evangelio es muy útil para nosotros que hacemos ministro pastoral en un hospital de seguridad social aquí en El Salvador. A menudo nos encontramos ayudando a los enfermos en la última hora de sus vidas. ¿Acaso no pueden los enfermos que están postrados en cama ir a trabajar a la viña del Señor? Claro que sí. De hecho, creo que pueden lograr mucho por la gracia divina del Reino de Dios.

Cuando los enfermos reciben los sacramentos de la Reconciliación, la Unción de los Enfermos y la Sagrada Eucaristía, se les invita a rendir su dolor físico, emocional y espiritual a Dios, en unión con nuestro Señor resucitado que sufrió tanto con su pasión y su muerte en la cruz. Sí, con nuestras visitas a los enfermos y ofreciendo los sacramentos, vemos un cambio en su actitud. Se sienten reconfortados de una manera que está más allá de lo que el cuidado médico puede dar. Sienten gratitud. Y también se sienten empoderados para pasar el resto de sus vidas como misioneros, incluso desde sus camas.

Bendecidos sean aquellos a quien el Señor llama en la última hora de sus vidas. Ellos disfrutarán los frutos de la vida eterna.

El Padre Maryknoll John Northrop, oriundo de California, ha servido en las Filipinas y México. Actualmente ministra a enfermos en El Salvador.

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Imagen destacada: Trabajadores agrícolas en El Salvador asisten a un evento organizado por el Ministerio de Agricultura y Ganadería para ayudarlos a mejorar el rendimiento de sus cultivos. El Padre Maryknoll John Northrop reflexiona sobre la parábola de Jesús y el significado de la solidaridad con los demás. (Foto de Flickr)

Sobre la autora/or

La Oficina de Asuntos Globales Maryknoll

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