Corazón y misión para la gente

Tiempo de lectura: 7 minutos
Por: Deirdre Cornell
Fecha de Publicación: Mar 2, 2026

UN EQUIPO MARYKNOLL EN GUATEMALA ASISTE A PERSONAS CON VIH

Una joven madre llamada Norma acurruca en sus brazos a Pedro, de 2 meses, y cuidadosamente le da el biberón. Norma —quien también tiene una hija de 3 años— aprendió a alimentar a su bebé con biberón hace poco, tras llegar al Hospicio Santa María hace seis meses, embarazada, con desnutrición severa y seropositiva.

“No es el primer [bebé] que hemos tenido”, explica Brenda Ambrocio, coordinadora de enfermería del Santa María. “Pero este caso es muy especial”.

Norma, de 28 años, es madre soltera. Ella y su hija vivían con sus padres en una pequeña casa. “Nueve personas vivían allí en extrema pobreza”, dice la Hermana Maryknoll Delia “Dee” Smith, directora del hospicio. Cuando a Norma le diagnosticaron VIH, su pequeña hija fue enviada a un hogar de acogida, y Norma llegó a Santa María, en el pueblo de Pajapita, en el departamento de San Marcos, para dar a luz.

“Por un untrasonido, supimos que [el bebé] también estaba desnutrido”, dice Brenda. “Le daban leche, atoles (bebida espesa de maíz), medicamento puntual y su buena alimentación. El bebé nació pesando 3 kilos (7 libras) y 170 gramos (6 onzas), bastante bien”.

“Las enfermeras aquí en el hospicio no solo son enfermeras, tienen mil usos también”, dice la Hermana Dee. Brenda no solo le enseñó a Norma a preparar fórmula infantil (ya que el VIH se transmite a través de la leche materna), sino que también la ayuda a conectarse para su visita virtual semanal con su hija y la acompaña al juzgado de familia.

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engorde en Santa María. (Octavio Durán, OFM)

La Hermana Dee Smith visita el criadero de gallinas ponedoras y pollos de engorde en Santa María. (Octavio Durán, OFM/Guatemala)

Este enfoque multifacético es característico del Hospicio Santa María. El hogar, con capacidad para 16 pacientes, surgió del trabajo de la Hermana Dee con Proyecto Vida, una organización que combate el VIH/sida.

“Todo empezó con Proyecto Vida”, dice Bielman Juárez Ambrocio, hermano de Brenda, quien fue voluntario en su juventud antes de unirse formalmente al personal.

Al principio, la organización solo ofrecía pruebas de VIH y programas de prevención. “No existían los antirretrovirales en Guatemala”, dice Bielman, quien estudia Derecho y Pedagogía. “La Hermana Dee con otros médicos fueron los precursores”.

“Proyecto Vida era la única organización en todo el país —fuera de los dos hospitales nacionales en la capital— en ofrecer antirretrovirales con el apoyo de Médicos sin Fronteras”, afirma la Hermana Dee, quien ha servido en Guatemala por más de tres décadas. Cuando llegó el Fondo Mundial de Lucha contra el Sida, la Tuberculosis y la Malaria, ella presidía el mecanismo de coordinación nacional que conectaba al ministerio de salud y las organizaciones que atendían a personas con VIH/sida en toda Guatemala.

Los antirretrovirales son medicamentos que impiden la replicación del VIH, protegiendo así el sistema inmunitario y previniendo la progresión al sida. Incluso pueden bloquear la transmisión de madre a hijo, como en el caso de Norma y Pedro. El recién nacido, al que se le han realizado pruebas repetidas, no está infectado.

Santos Vásquez Hidalgo, afiliado Maryknoll e ingeniero agrónomo, dirige la ecogranja del Hospicio. (Octavio Durán, OFM)

Santos Vásquez Hidalgo, afiliado Maryknoll e ingeniero agrónomo, dirige la ecogranja del Hospicio. (Octavio Durán, OFM/Guatemala)

Este milagro médico en Pajapita fue posible gracias a una labor de amor.

En 1997, la Hermana Maryknoll Marlene Condon, enfermera con práctica médica en salud pública en Chile, incorporó a la Hermana Dee a Proyecto Vida. La Hermana Dee, con experiencia en docencia, se centró en la defensa de derechos y la educación, mientras que la Hermana Marlene realizaba visitas domiciliarias. Por la proximidad de Pajapita a la frontera con México, la zona es muy transitada y con altas tasas de VIH y sida. Las hermanas vieron la necesidad de un hogar para pacientes seropositivos que habían sido abandonados.

“Los aislaban en etapa terminal y morían así”, recuerda Brenda, quien ha trabajado en el Hospicio Santa María desde sus inicios en 2006. “Descuidados, sin comer, sucios, porque, ¿quién querría tocarlos o limpiarlos?” Las hermanas fundaron el hospicio, explica, para que las personas pudieran tener “una muerte digna”.

Sin embargo, gracias a la atención que recibieron en Santa María y la introducción de antirretrovirales, los pacientes ya no venían al hospicio a morir, sino a recuperarse. Más de 400 pacientes han encontrado un hogar allí a lo largo de estos 20 años.

“Cada caso es diferente”, dice el administrador Carlos Sandoval. Un hombre de 71 años vive en el hospicio desde poco después de su apertura. Otro paciente, de 20 años, fue expulsado por sus padres al enterarse de que era seropositivo. La depresión no es inusual, dice Carlos. “Muchos necesitan apoyo psicológico por rechazo de la familia, abandono de sus hogares o porque sus trabajos los despidieron”, afirma.

La enfermera Brenda Ambrocio ha trabajado en el Hospicio Santa María en Pajapita, Guatemala, desde que el hospicio abrió sus puertas en el 2006 sirviendo a 400 pacientes desde entonces. (Octavio Durán, OFM)

La enfermera Brenda Ambrocio ha trabajado en el Hospicio Santa María en Pajapita, Guatemala, desde que el hospicio abrió sus puertas en el 2006 sirviendo a 400 pacientes desde entonces. (Octavio Durán, OFM/Guatemala)

El hermoso entorno del hospicio ayuda a levantar el ánimo de los pacientes, que son remitidos por clínicas locales para el VIH. Nadan a diario en una piscina y disfrutan de comidas caseras. Además de fisioterapia, se les ofrece reflexología, masaje sueco y aromaterapia. Dos amigables perros golden retriever, Cooper y Perla, ofrecen afecto y compañía.

La Hermana Marlene sirvió como directora del hospicio hasta el 2016 y regresó a Estados Unidos poco después. Falleció en 2022, pero su servicio perdura.

Carlos, licenciado en Administración de Empresas, repara daños de plomería. Las seis enfermeras ayudan en los jardines. Los hombres del personal se turnan para la guardia nocturna, y una vez al mes todos colaboran en una limpieza profunda. Carlos y Bielman se convirtieron en afiliados Maryknoll.

Un tercer afiliado, Santos Vásquez Hidalgo, ha trabajado con la Hermana Smith desde el 2010. Como ingeniero agrónomo, supervisa la ecogranja del hospicio. Se necesitaron 10 años de cultivos de cobertura y fertilizante orgánico para fortalecer el suelo, comenta, y añade que la rotación de cultivos evita que el suelo se degrade. Ahora, los jardines verdes y fragantes atraen a numerosas mariposas, a diferencia de la mayoría de las otras zonas del árido San Marcos.

Además de ofrecer lugares frescos y tranquilos para pacientes y personal, la ecogranja proporciona las comidas diarias del hospicio. “Cultivamos lo que las nutricionistas nos piden producir para una dieta nutritiva para nuestros pacientes en recuperación de desnutrición”, dice Santos. Prioriza frutas y verduras que fortalecen el sistema inmunológico y mantienen una flora intestinal saludable en personas que toman medicamentos fuertes.

El Hospicio cría 300 gallinas ponedoras, 150 pollos de engorde y un número menor de pollos de corral. Las colmenas se mantienen en un lugar aparte. “Con esas 70 colmenas, en 2024, produjimos 1005 litros de miel”, dice Santos. Los huevos y la miel se venden para generar ingresos.

La ecogranja recibió recientemente la visita de 150 estudiantes de la escuela primaria cercana, quienes acudieron para aprender sobre prácticas sostenibles. Cada alumno recibió dos arbolitos para llevar a casa.

“Nuestro equipo tiene corazón y misión para la gente”, dice la Hermana Dee, y añade que la educación es esencial.

En la amplia sala de conferencias de la propiedad, el personal de Proyecto Vida ha capacitado a dos grupos de mujeres de comunidades pobres para que brinden apoyo a sus compañeras (el artículo está disponible en línea).

Mientras las agencias gubernamentales y las organizaciones no gubernamentales se ven afectadas por los recortes de fondos de organizaciones como la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), la Hermana Dee señala que los servicios que ofrecen Proyecto Vida y Hospicio Santa María son más necesarios que nunca.

EL IMPACTO DE LOS RECORTES DE FINANCIACIÓN EN GUATEMALA

ONUSIDA estima que 33.000 personas en Guatemala viven con VIH/sida. En 2024 el 78% recibían terapia antirretroviral, y el número de muertes se redujo considerablemente desde que el virus alcanzó su punto pico en 2002. La tasa de prevalencia en adultos guatemaltecos se encuentra entre las más bajas de América Latina, según la organización sin fines de lucro Project, gracias a “la persistencia y la colaboración” de varios grupos. ONGs contrataron a trabajadores comunitarios locales para llevar registros de la transmisión y dar seguimiento a los pacientes que faltaban a sus citas.

Con la pérdida de la mitad de sus fondos por los recortes de USAID, la Hermana Dee afirma que una cuarta parte del personal de las clínicas hospitalarias de VIH fue despedido. Los trabajadores comunitarios se vieron aún más afectados. “Cuando USAID retiró su apoyo, estas ONG colapsaron”, dice. “Muchos proyectos sencillamente desaparecieron”.

Aunque el Hospicio Santa María y el Proyecto Vida no recibían financiación directa de USAID, la Hermana Dee afirma que la pérdida de recursos se siente en todo Guatemala: “Es una verdadera lucha para la gente”.

Imagen destacada: Una madre seropositiva encuentra un hogar para ella y su bebé en un hospicio Maryknoll. (Octavio Durán, OFM/Guatemala)

Sobre la autora/or

Deirdre Cornell

Deirdre Cornell sirvió como misionera laica Maryknoll en México. Es autora de tres libros Orbis Books, entre ellos Jesus Was a Migrant y American Madonna: Crossing Borders with the Virgin Mary, y actualmente trabaja con el equipo de la revista Maryknoll.

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