Por Fredrick Nzwili, OSV News
(OSV News) — En una decisión descrita como un testimonio valiente y generoso de fidelidad a su pequeño rebaño, el Obispo Yunan Tombe Trille Kuku Andali permanece en la ciudad sudanesa de El-Obeid, aun cuando diversas organizaciones advirtieron que la capital del estado de Kordofán del Norte estaba siendo rodeada cada vez más por las paramilitares Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF, por sus siglas en inglés) y sus aliados.
El padre Diego Dalle Carbonare, superior provincial de los Misioneros Combonianos en Egipto y Sudán, informó que el Obispo Andali se encuentra en la ciudad junto a varios sacerdotes diocesanos, atendiendo a la comunidad cristiana en medio de una situación de gran tensión.
“La decisión tomada por el Obispo Tombe y los pocos sacerdotes diocesanos que se encuentran en El-Obeid es un testimonio valiente y generoso de fidelidad hacia el pequeño rebaño que permanece allí”, declaró el padre Carbonare a OSV News en una entrevista. “Es algo inspirador, especialmente para los misioneros extranjeros que consideraron que no era seguro quedarse”.
“Los tenemos presentes en nuestras oraciones y damos gracias a Dios por ser su apoyo”, añadió.
Al ser consultado al respecto, el Obispo Andali manifestó que no podía hablar sobre la situación en ese momento.
En diciembre de 2024, el Obispo Andali recibió una golpiza por parte de RSF mientras regresaba a su diócesis desde Yuba, la capital de Sudán del Sur, donde había asistido a un Congreso Eucarístico y al Jubileo de Oro de la Conferencia Episcopal de Sudán y Sudán del Sur. Ese mismo día, había perdido el dinero que transportaba a manos de soldados de las Fuerzas Armadas de Sudán.
El Obispo Andali acababa de cruzar hacia Sudán por la localidad fronteriza sursudanesa de Renk cuando los paramilitares se abalanzaron sobre él, golpeándolo en el rostro, el cuello y un lado de la cabeza. Más tarde, el obispo declaró que se había librado por poco del martirio.
El-Obeid, un lugar importante y estratégico
Actualmente, según el padre Carbonare, tanto la fuerza paramilitar que controla la ciudad desde el norte, el sur y el oeste como la población de la región se abastecen a través del este, zona controlada por el ejército.
El-Obeid “es un lugar muy importante y estratégico. Para ellos, es claramente un objetivo” señaló el sacerdote misionero.
Las fuerzas paramilitares habían mantenido bajo asedio a El Fasher, la capital de Darfur del Norte (en el oeste de Sudán), durante 18 meses. Cuando finalmente tomaron la ciudad, sus combatientes fueron acusados de limpieza étnica, crímenes de lesa humanidad y actos que rozaban el genocidio.
Al menos 6.000 personas murieron en tan solo tres días cuando dicha fuerza tomó la ciudad en octubre, según un informe de las Naciones Unidas de febrero que documentó matanzas masivas, ejecuciones sumarias, torturas, secuestros y violencia sexual contra la población civil.
El-Obeid se encuentra actualmente bajo constantes bombardeos y ataques con drones, mientras las fuerzas paramilitares intentan desalojar a las Fuerzas Armadas de Sudán. Ambos bandos militares, inicialmente aliados en el gobierno, han librado una cruenta guerra de tres años centrada en el control político de este país del noreste de África y en su riqueza mineral.
Los obispos católicos de Sudán y Sudán del Sur han calificado a menudo la guerra de insensata y han instado a ponerle fin.
ONU exige cese inmediato de los ataques
Si bien al inicio de la guerra los combates fueron intensos en la capital, Jartum, y sus alrededores, así como en la región de Darfur, el conflicto se ha trasladado ahora al estado de Kordofán del Norte, amenazando a El-Obeid, la capital de la región.
Allí, los bombardeos diarios y los ataques con drones han alcanzado mercados, escuelas, estaciones de combustible, infraestructuras de agua y vehículos, dejando a la ciudad –que cuenta con una población estimada de 500.000 habitantes– aislada del resto del país durante meses.
El 30 de junio, Tom Fletcher, subsecretario general de la ONU para Asuntos Humanitarios, advirtió que no se podía permitir que El-Obeid se convirtiera en otro El-Fasher. Alertó de que la intensificación de los ataques con drones estaba causando la muerte de civiles y aumentando el riesgo de un sufrimiento humano aún mayor.
“Exijo el cese inmediato de los ataques, incluidos los ataques con drones contra zonas pobladas e infraestructuras civiles críticas”, declaró Fletcher en un comunicado de prensa. “Los civiles que deseen abandonar El-Obeid deben poder hacerlo de forma segura. Tanto si deciden marcharse como si optan por quedarse, deben estar protegidos y tener acceso a servicios esenciales”.
Ante la creciente preocupación por una inminente crisis humanitaria en El-Obeid, una alianza liderada por las RSF afirmó el 6 de julio que la ciudad constituía un “objetivo militar legítimo”, dado que albergaba bases militares, centros y salas de mando, depósitos de municiones e instalaciones utilizadas para operaciones militares.
Sin embargo, el padre Carbonare instó a intensificar todos los esfuerzos diplomáticos internacionales para lograr avances significativos y rápidos que pongan fin a los combates.
“Lamentablemente, los medios de comunicación mundiales tienen la atención puesta en otros lugares y la guerra en Sudán ha quedado prácticamente en el olvido”, señaló.
Imagen destacada: El Obispo Yunan Tombe Trille Kuku Andali, de El-Obeid (Sudán), aparece en una fotografía de 2024. En una decisión descrita como un valiente y generoso testimonio de fidelidad a su pequeño rebaño, el Obispo Tombe permanece en la ciudad sudanesa de El Obeid, a pesar de que varias organizaciones han advertido de que la capital del estado de Kordofán del Norte se ve cada vez más rodeada por las Fuerzas de Apoyo Rápido, de carácter paramilitar, y sus aliados. (OSV News/CPP)
