Por Amira Abuzeid, ACI Prensa
En el acontecimiento más reciente de un caso migratorio que ha atraído la atención nacional en Estados Unidos, la Hermana Leticia Ugboaja, religiosa católica y enfermera nigeriana que fue detenida brevemente por agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) en el sur de Texas en junio, fue informada hoy de que no se descartaba su expulsión a un tercer país, algo que su abogado calificó de “muy preocupante”.
Tras una cita de control con funcionarios del ICE en Harlingen, Texas, el 28 de julio, Carlos M. Garcia, abogado de Ugboaja, declaró a los periodistas reunidos fuera de la oficina local del organismo que la posibilidad de expulsarla a un tercer país “es muy preocupante para nosotros… Evidentemente, eso no es lo que queremos. Por eso estamos estudiando todas nuestras alternativas legales”.
Garcia indicó que tanto él como su clienta aún no han decidido qué vía legal concreta seguirán.
En una conferencia de prensa realizada el 23 de julio, explicó que un juez de inmigración rechazó en 2019 la solicitud de asilo de Ugboaja, pero le concedió protección contra su expulsión a Nigeria en virtud de la Convención de las Naciones Unidas contra la Tortura, al determinar que probablemente sería torturada si regresaba allí.
Garcia señaló que esta protección impide legalmente al Gobierno estadounidense deportarla a Nigeria, aunque sigue sujeta a una orden definitiva de expulsión y podría ser enviada a un tercer país.
Después de la cita de control de Ugboaja del 28 de julio, su abogado expresó su agradecimiento porque la religiosa, que ha vivido en Estados Unidos durante casi dos décadas y nunca ha faltado a una cita migratoria, no fue detenida ni obligada a llevar un monitor en el tobillo, dos posibilidades sobre las que él había hablado la semana anterior. La religiosa tiene programada otra cita de control para el 28 de enero de 2027.
“Nos alegra que pueda seguir viviendo como lo ha hecho hasta ahora, llevando una vida de servicio a la comunidad y a su familia eclesial”, expresó Garcia.
“Lo de hoy fue sólo una cita de control”, explicó, y los funcionarios del ICE “determinaron que [Ugboaja] podía continuar [viviendo] bajo las condiciones que le habían impuesto anteriormente, que consisten básicamente en quedar en libertad bajo palabra, bajo su propio reconocimiento”.
Hermana Norma Pimentel la acompaña tras su detención
Ugboaja, integrante de las Hijas de María Madre de la Misericordia y enfermera titulada del South Texas Health System, fue detenida por dos agentes del ICE el domingo 28 de junio, mientras caminaba hacia la Misa en una iglesia donde presta servicio como ministra de la Eucaristía.
En una conferencia de prensa realizada la semana pasada, la única ocasión en la que ha hablado públicamente, describió las semanas de “estrés, ansiedad y miedo” que ha vivido desde su detención.
Aunque se ha sentido atemorizada y herida, afirmó que ha puesto su confianza en Dios y citó la exhortación de Jesús: “No tengan miedo, porque yo estoy con ustedes siempre”.
La religiosa no quiso hablar con los periodistas después de su cita de control del 28 de julio.
La Hermana Norma Pimentel, directora ejecutiva de Catholic Charities of the Rio Grande Valley e integrante de las Misioneras de Jesús en la Diócesis de Brownsville, Texas, declaró a EWTN News que este proceso ha sido muy difícil para Ugboaja.
“Tiene una personalidad muy alegre, feliz y hermosa”, afirmó Pimentel. “Va a Misa todos los días, y recibir la Eucaristía es una parte fundamental de su fortaleza y de la fuerza que lleva dentro, pero esta alteración de su vida la ha asustado muchísimo”.
Aunque Ugboaja fue puesta en libertad el mismo día de su detención, en parte gracias a las gestiones del representante Henry Cuellar, demócrata por Texas, Pimentel afirmó que “fue muy duro para ella estar detenida… Para ella fue como una eternidad”.
Pimentel relató que, cuando la religiosa fue liberada, “simplemente rompió a llorar desconsoladamente”.
Desde entonces, la comunidad le ha brindado un enorme apoyo, afirmó Pimentel. Durante la cita de control de esta mañana en la oficina local del ICE, el P. Isaac E. Erondu, sacerdote de Mission, Texas, dirigió en oración a un grupo de personas, entre ellas Ugboaja, antes de que ella ingresara al edificio con su abogado.
Un llamado a los católicos para mantenerse “firmemente unidos”
Después, quienes acudieron a apoyarla rezaron juntos el Rosario mientras esperaban noticias sobre el destino de Ugboaja.
“Está tratando de ser fuerte”, afirmó Pimentel. “Quiere seguir siendo ella misma… Al ver el apoyo, el cariño y a tantas personas que están aquí por ella, sabe que no está sola”.
Queremos que sepa que “estamos aquí contigo y que todo estará bien”, afirmó.
En un mensaje dirigido a los católicos y a otras personas preocupadas por el caso de Ugboaja, así como por la naturaleza de las recientes medidas de control migratorio del ICE, Pimentel, quien lleva más de 20 años trabajando en favor de los migrantes en la frontera entre Estados Unidos y México, afirmó: “Creo que debemos mantenernos firmemente unidos, apoyando la defensa de las personas buenas que están aquí en nuestra comunidad… Y no sólo [a Ugboaja], sino a todos, a tantas familias que están sufriendo”.
“Debemos alzar la voz y pedir… un proceso que sea más respetuoso con la vida humana y con la bondad de las personas”, continuó. “Hay muchísimas personas en la comunidad que realmente contribuyen de manera positiva y buena. Esto no debería estar sucediendo”.
Sobre las medidas de control del ICE, Pimentel dijo: “Todos pensábamos que esto consistía en detener a delincuentes, pero nada de esto tiene que ver con delincuentes, ¿saben? Por eso, todos debemos alzarnos de verdad y defender la manera correcta de vivir nuestra identidad como estadounidenses aquí en Estados Unidos”.
Imagen destacada: La Hermana Leticia Ugboaja, de la congregación Hijas de María Madre de la Misericordia, aparece en una foto sin fecha publicada en Facebook por la parroquia de Nuestra Señora de los Dolores de McAllen, Texas. La Hermana Leticia fue detenida el 28 de junio de 2026 por agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de EE. UU. cuando se dirigía a una Misa en la iglesia de Nuestra Señora de los Dolores, y fue puesta en libertad varias horas más tarde. (OSV News/Iglesia de Nuestra Señora de los Dolores, Facebook).
