Encendiendo velas de esperanza

Tiempo de lectura: 5 minutos
Por: Fernanda Balderrama Chavarría
Fecha de Publicación: Sep 1, 2026

Una joven integrante del Ministerio de Formación Misionera Maryknoll participa en vigilias para apoyar a los migrantes en Chicago.

Miientras cursaba mi maestría, una compañera de clase abrió su corazón para compartir cómo se sentía como inmigrante recién llegada. Las noticias y los videos sobre detenciones le causaban una sensación de aislamiento y miedo.

“Vivir con ese tipo de ansiedad tuvo un profundo impacto en mi salud mental y repercutió también en mi familia”, me confesó. “Los lugares que antes eran seguros ya no lo son. Estar en alerta constantemente es agotador”, dijo, añadiendo que había perdido la “alegría” de las reuniones y eventos comunitarios.

Ver el sufrimiento de familiares y amigos cercanos me motivó a unirme a más de 1.000 laicos, sacerdotes y religiosas frente a la iglesia de Santa Eulalia en Maywood, Illinois, para expresar nuestra solidaridad con los migrantes el pasado octubre.

Chicago y sus alrededores han sido blanco de redadas por parte del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de los Estados Unidos (ICE, por sus siglas en inglés). En respuesta, la Coalición para el Liderazgo Espiritual y Público (CSPL) —una organización sin fines de lucro de base y de inspiración religiosa— organiza eventos como procesiones y “Misas del Pueblo”. La coalición reúne a organizaciones, congregaciones, universidades y parroquias de todo Chicago y sus suburbios.

En la primera procesión a la que asistí, los participantes recibieron camisetas amarillas con la imagen de la Santísima Virgen y una frase del Magníficat en español e inglés: “Dios derribó a los poderosos de sus tronos y exaltó a los humildes”. Caminamos una milla en procesión eucarística hasta el Centro de Procesamiento de Broadview, operado por el ICE. Durante la caminata, rezamos el rosario, haciendo pausas tras cada misterio para orar por los inmigrantes que sufren, especialmente por los detenidos.

Un sacerdote distribuye la Comunión a un grupo de católicos que participaron en una procesión<br />
cerca de las instalaciones de la Oficina de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en Chicago. (OSV News, Jeenah Moon, Reuters/EE. UU.)

Un sacerdote distribuye la Comunión a un grupo de católicos que participaron en una procesión cerca de las instalaciones de la Oficina de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en Chicago. (OSV News, Jeenah Moon, Reuters/EE. UU.)

Al llegar al centro de detención de Broadview, los líderes religiosos solicitaron permiso a los agentes del ICE para entrar a las instalaciones y brindar atención pastoral. Lamentablemente, la petición fue denegada. Comenzamos a cantar himnos católicos, con la esperanza de que quienes estaban dentro pudieran escucharnos.

En el Día de Todos los Santos, la CSPL organizó una Misa frente a Broadview. Nuevamente, miles de personas se congregaron. Una vez más, no se permitió ingresar a los ministros religiosos al centro de detención. Más tarde ese mismo mes, la coalición y varios miembros del clero presentaron una demanda en la que alegaban que se les había impedido ilegalmente administrar los sacramentos y ofrecer atención pastoral a los detenidos. En febrero, un juez federal falló a favor de la coalición y, el Miércoles de Ceniza, se permitió a líderes religiosos entrar en el centro de detención de Broadview para la imposición de la ceniza y celebrar un servicio religioso.

Ese mismo día en Melrose Park, un suburbio de Chicago de mayoría hispana, unos 3.000 miembros de la comunidad asistieron a una Misa y procesión bilingüe, entre ellos familiares de personas detenidas o deportadas. El cardenal Blase Joseph Cupich, arzobispo de Chicago, presidió la Misa celebrada en el estacionamiento de la parroquia de Nuestra Señora del Monte Carmelo.

“Dios no necesita papeles para saber quién eres o dónde estás”, dijo el obispo Cupich en su homilía. “Cuando lloras en secreto, Él te ve. Cuando trabajas duro por tus hijos sin que nadie te vea, Él te ve. Cuando sacrificas tu propia comodidad para enviar dinero a casa, cuando te sacrificas para dar limosna en secreto, Él te ve. El mundo puede fijarse en tu estatus legal, pero Dios mira tu corazón”.

Izquierda: El Cardenal de Chicago, Blase J. Cupich, impone la ceniza a los fieles durante la<br />
Misa del Miércoles de Ceniza en Melrose Park, Illinois, el pasado 18 de febrero del 2026. ( OSV News, Simone Orendain/EE. UU.)<br />
Derecha:Fernanda y otros participantes sostenían pequeñas velas devocionales mientras<br />
caminaban en procesión alrededor de la parroquia de Nuestra Señora del Monte Carmelo. (Cortesía de Fernanda Balderrama Chavarria/EE. UU.)

Izquierda: El Cardenal de Chicago, Blase J. Cupich, impone la ceniza a los fieles durante la Misa del Miércoles de Ceniza en Melrose Park, Illinois, el pasado 18 de febrero del 2026. ( OSV News, Simone Orendain/EE. UU.)
Derecha: Fernanda y otros participantes sostenían pequeñas velas devocionales mientras caminaban en procesión alrededor de la parroquia de Nuestra Señora del Monte Carmelo. (Cortesía de Fernanda Balderrama Chavarria/EE. UU.)

En la procesión, llevábamos pequeñas velas devocionales con protectores de papel contra el goteo de cera que llevaban el mensaje: “No están solos”.

Mientras caminábamos en procesión, el viento apagaba nuestras velas. Cuando mi vela perdía la llama, mis amistades la encendían con las suyas. Fue una hermosa metáfora de cómo podemos iluminarnos unos a otros y darnos esperanza en estos tiempos oscuros.

Nací en Phoenix, Arizona. Mis padres emigraron de México a Estados Unidos hace más de treinta años, trayendo con ellos a mis dos hermanos mayores. Mi padre ocupó varios empleos para darnos una vida mejor. Recuerdo claramente — y aún siento — el temor de que mis padres y hermanos puedan ser deportados en cualquier momento. Aunque tienen documentos, aun así, pueden ser detenidos. Muchos latinos comparten esa misma ansiedad y frustración, y sienten que los agentes federales los perfilan racialmente.

En cuanto a mi compañera de clase, le recalco que no está sola. Ella dice: “Ver que la gente acudía a las vigilias no restó peso ni realidad a la situación, pero sí sirvió para recordarnos nuestra humanidad”.

Al ser testigos del sufrimiento continuo de nuestra vulnerable comunidad inmigrante, Cristo nos insta a reconocer a los demás como nuestro prójimo y a defender la dignidad de cada individuo. Todos formamos parte del Cuerpo de Cristo y tenemos tanto la capacidad como el llamado a colaborar para generar un cambio positivo.    

Imagen destacada: Fernanda Balderrama Chavarria (con lentes) se unió a laicos, sacerdotes y religiosas en vigilias
y procesiones al Centro de Procesamiento de Broadview en Chicago para apoya a migrantes. (Cortesía de Fernanda Balderrama Chavarria/EE. UU.)

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Sobre la autora/or

Fernanda Balderrama Chavarría

Fernanda Balderrama Chavarría posee una licenciatura en educación secundaria y una maestría en teología y ministerio hispanos por la Catholic Theological Union de Chicago. Actualmente trabaja como promotora misionera del Ministerio de Formación Misionera. Maryknoll.

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