Dulce Tovar (sentada con lentes) durante un viaje misionero de corto tiempo a Colombia. (Dulce Tovar/Colombia)

LA MISIÓN ES TAMBIÉN PARA LOS JÓVENES 

Durante un viaje de inmersión de corto tiempo a Bolivia organizado por Maryknoll el año pasado, el testimonio de una niña de 8 años reconfirmó la vocación misionera de Dulce Tovar. Cuando ella visitó el programa de ayuda educativa para niños en alto riesgo en la zona sur de Cochabamba, dirigido por el Padre Maryknoll Paul Sykora, la niña le contó que se quedaba sola en casa porque su mamá trabaja. “Sentía mucho frío y a veces no comía. Estoy muy feliz de venir acá porque puedo comer y aprender”, dijo la niña.

Tovar, 31, quien ha participado en varios viajes misioneros de corto tiempo como misionera laica Casaheart, dice que cada nuevo encuentro trasforma su corazón. “Le agradezco a Dios por el regalo de compartir con esta niña. Pude ver el rostro de Dios y sentir su amor en ella”, dice Tovar. “Servir en misión me hace sensible a las necesidades de los demás”.

La jornada misionera de Tovar empezó hace 10 años cuando asistió al primer Encuentro Misionero Juvenil (EMJ) en Houston, Texas. El EMJ es organizado por grupos misioneros que buscan crear conciencia misionera entre jóvenes. El Padre Maryknoll Gerald Kelly, promotor y educador misionero en Houston, es uno de los pilares del grupo juvenil.

Tovar, quien nació en México y llegó a los 14 años a este país, conoció al padre Kelly en el primer EMJ y dice que él siempre ha acompañado a los jóvenes. “El misionero me ha inspirado con su buen ejemplo porque para él no existe el cansancio”, dice Tovar. “Él trabaja con entusiasmo y alegría”.

Dulce Tovar reza frente a la imagen de la Virgen de Guadalupe en el último Encuentro Misionero Juvenil (Leonel Yoque/Texas)

Dulce Tovar (sentada con lentes) durante un viaje misionero de corto tiempo a Colombia. (Dulce Tovar/Colombia)

Tovar con niñas en alto riesgo en Colombia. (Dulce Tovar/Colombia)

Dulce Tovar rodeada de niños que sirvió en un viaje misionero de corto tiempo a Colombia. (Dulce Tovar/Colombia)

Tovar con niños que asisten al centro cumunitario, La Cabaña, en Colombia, donde se ofrece refuerzo escolar. (Dulce Tovar/Colombia)

Tovar visita el programa de ayuda educativa del Padre Maryknoll Paul Sykora en Bolivia. (Leonel Yoque/Bolivia)

El padre Kelly, 84, nacido en Boston, invitó al equipo de la iniciativa Discípulos Misioneros Maryknoll (DMM) a que ofrezcan talleres misioneros en el EMJ hace cinco años.

Desde entonces, cada año, los promotores misioneros Maryknoll, el diácono Leonel Yoque e Yvonne Dilling, presentan los talleres. El enfoque es el círculo pastoral con la metodología de Ver, Juzgar y Actuar. El equipo de DMM brinda su experiencia en los programas de misión y realizan viajes de corto tiempo como en el que participó Tovar a Bolivia. “Usamos los documentos de la doctrina social de la Iglesia para que los jóvenes conecten la fe con acciones concretas”, dice Yoque.

“Son jóvenes hispanos, algunos indocumentados o jóvenes DACA”, añade Yoque. “Les recordamos que están aquí por alguna razón, porque Dios les ha traído y les acompaña en sus luchas”.

Tovar es una de las piezas claves en coordinar las reuniones para planear el EMJ, que es matizado con cantos, dinámicas y conversaciones de la realidad de los vulnerables. Participan organizaciones misioneras para que los jóvenes pongan en práctica lo aprendido. Así fue como Tovar se convirtió en misionera laica Casaheart.

En el primer EMJ, Tovar supo que Casaheart es una organización afiliada a las Hermanas Carmelitas del Sagrado Corazón. Casaheart tiene 15 misioneros laicos en Houston, quienes sirven en Ecuador, México y Colombia. Aunque Tovar viaja un par de veces al año para hacer misión con Casaheart, el año pasado experimentó su primer viaje misionero con Maryknoll. Ella dice que cada viaje le conmueve mucho, pero al final siente una gran satisfacción y gozo en su corazón.

Tovar no olvida su primera misión con las Hermanas Carmelitas a Bogotá, Colombia. Ella visitó El Instituto Distrital para la Protección de la Niñez y la Juventud (IDIPRON), donde conoció a jóvenes reclutados de las calles con problemas de adicción a las drogas. Ellos asisten a un programa de tres etapas: en la primera los jóvenes iban para bañarse y cambiarse de ropa, en la segunda seguían un proceso de rehabilitación y en la tercera les ofrecían talleres para que trabajen después de salir del centro. Tovar y las hermanas Carmelitas ofrecían formación para que los jóvenes reciban su primera comunión y confirmación.

Yvonne Dilling, quien presenta los encuentros, dice que Tovar demuestra la alegría del Evangelio de la que habla el Papa Francisco. “Tovar comparte ese amor de Dios con otros jóvenes y busca oportunidades de formación”, dice ella. “Maryknoll le ha ayudado a desarrollar su liderazgo”.

Tovar, quien sigue una maestría en Teología, dice que la Iglesia en Estados Unidos se está dando cuenta que los jóvenes tienen hambre de aprender y servir en misión. “Veo en los jóvenes un despertar misionero y están conscientes que somos discípulos misioneros”, dice Tovar. “Antes, no se escuchaba sobre misión porque pensábamos que era sólo para religiosos, pero ahora vemos que es para los laicos y es nuestro llamado a servir en misión”.