Por Tony Gutiérrez, OSV News
CIUDAD DE OKLAHOMA — “Mártir estadounidense: La historia de Stanley Rother” (“American Martyr: The Stanley Rother Story”), cuyo estreno en cines de todo el país está programado para finales de agosto, cuenta la historia del Beato Stanley Rother a través de quienes lo conocieron –feligreses, catequistas y familiares, así como de quienes actualmente participan en su proceso de canonización.
Nacido y criado en el pequeño pueblo de Okarche, Oklahoma, a aproximadamente una hora al noroeste de Oklahoma City, Stanley Rother –quien siempre fue un chico de campo, incluso en el Seminario– se ordenó sacerdote en lo que entonces era la Diócesis de Oklahoma City-Tulsa en 1963.
Cinco años más tarde, se unió al equipo misionero de la diócesis a la que pertenece Santiago Atítlan, Guatemala, donde pasó el resto de su vida y su ministerio.
Al ayudar a mejorar la vida de las personas a las que servía, el padre Stanley –o “Padre Apla”, como lo llamaba su gente, los Maya Tz’utujil– fue considerado una amenaza durante la guerra civil entre las fuerzas del gobierno militarista y la guerrilla.
Durante el conflicto, la población quedó atrapada entre los partidarios del gobierno militar y los rebeldes; ambos bandos cometían atrocidades. En medio de esta situación, comenzaron a desaparecer habitantes de Santiago Atitlán, incluidos voluntarios de la parroquia y catequistas. El padre Rother escribía cartas a su hogar –que aparecen en el documental– en las que describía la violencia y daba cuenta de los asesinatos de sacerdotes en otras partes del país.
El pueblo maya Tz’utujil de Santiago Atitlán, en el departamento de Sololá, rinde homenaje al Beato Padre Stanley Rother y su legado pues no solo prestó servicio como misionero en el ámbito pastoral en esta comunidad, sino que también impulsó proyectos de desarrollo social, educativo y comunitario. (Sean Sprague/Guatemala)
Callaron su voz pero no su legado
Según la página web oficial del documental, “la Iglesia Católica quedó atrapada en medio del conflicto debido a su insistencia en catequizar y educar a la población” y el nombre del padre Rother apareció en una “lista de la muerte”. Fue a Oklahoma por un corto tiempo, regresando a Santiago Atitlán para continuar su labor misionera.
A las primeras horas de la mañana del 28 de julio de 1981, tres hombres armados lo asesinaron.
La causa para su canonización se abrió en 2007 y, en 2016, el Papa Francisco reconoció oficialmente su martirio, allanando el camino para su beatificación al año siguiente.
La Arquidiócesis de Oklahoma City construyó un santuario en honor al Beato Rother y lo inauguró en 2023.
La historia del pastor que no huyó llega a los teatros en EE.UU.
El director Derek Watson, de Lampstand Story Company, filmó en Oklahoma y Guatemala, así como en otros lugares significativos para la vida del Beato Stanley. El actor católico Martin Sheen, ganador de un Emmy y un Golden Globe, narra el documental.
El aclamado actor católico leyó “El pastor que no huyó” (cuya versión en inglés se titula “The Shepherd Who Didn’t Run”) –la biografía oficial del Beato Rother, escrita por la promotora de la causa, María Ruíz Scaperlanda– y se sintió atraído por su historia.
“Me ha conmovido mucho su espíritu generoso al querer hacer algo que sabía que enriquecería la fe de una persona”, dijo Scaperlanda, quien también se desempeña como productora ejecutiva de la película. “La idea de que a una persona que vive en Malibú, y que claramente es un actor de primer nivel, le importe esto porque se enamoró de este granjero de Oklahoma y lo ve como un modelo a seguir, me resulta muy conmovedor”.
Según la actualización más reciente de https://www.rotherdoc.com/film, este documental estará disponible en cines de Estados Unidos del 25 al 27 de agosto; las funciones del 27 de agosto serán en español.
Imagen destacada: Mujeres del pueblo Tz’utujil cantan durante la Misa de beatificación del padre Rother, recordando las palabras del sacerdote: “El pastor no puede huir ante el primer indicio de peligro”, una frase que refleja su compromiso inquebrantable con su pueblo durante uno de los períodos más oscuros de la historia de Guatemala. (Sean Sprague/Guatemala)
