Por David Agren, OSV News
(OSV News) — Días antes de que el Papa León XIV anunciara que se sometería a una cirugía en el Hospital Gemelli de Roma, la Conferencia del Episcopado Mexicano le entregó un libro que documenta los casos de personas desaparecidas en el país.
La Iglesia mexicana alza su voz en medio de una crisis de seguridad que ha dejado vastas zonas del país bajo el control de los cárteles de la droga.
El presidente de la conferencia episcopal, el obispo Ramón Castro Castro de Cuernavaca, entregó el libro de 200 páginas, titulado “Un nombre, mil voces”, al Papa León en el Vaticano el 8 de octubre.
“Nos gustaría decir que este documento da cuenta de un episodio prolongado de la vida de un pueblo anestesiado de tanta violencia. Pero no. Si fuera un episodio, esta historia habría terminado”, se lee en la introducción del libro. “Sin embargo, los rostros, los nombres que recoge de personas desaparecidas son parte de un pasado empecinado en permanecer en un presente que parece alargarse sin fin. Un presente que hace imposible imaginar un futuro habitable y compartido”.
La introducción concluía: “Presentamos estos rostros, estos nombres de más de 132 mil personas en el país, con un profundo respeto por su dolor, con el compromiso sincero e irrenunciable de no apartar la mirada y con la convicción de organizar la esperanza desde la justicia, la corresponsabilidad y la verdad, hasta ser capaces de imaginar y construir de la mano territorios en donde cada vida sea posible y cada sueño, alcanzable”.
Un libro que da voz a los desaparecidos
La publicación incluye los nombres y las fotos de 1.152 personas, junto con la fecha de su desaparición y su último paradero conocido. El libro también recoge varias anécdotas sobre algunos de los desaparecidos: una guitarra dejada sobre una cama que no se ha tocado desde entonces; un diario con una entrada a medio escribir; una madre que se ha perdido los últimos cuatro cumpleaños de sus hijos.
“Decenas de miles de relaciones, historias, tareas y objetos que quedaron suspendidos en un silencio tan ensordecedor como abismal, inasible, casi impronunciable”, se lee en el documento.
Los obispos de México han alzado la voz en los últimos años e instado a los católicos a atender a las numerosas víctimas de la violencia en México, además de apoyar la causa de las “Madres Buscadoras”, los colectivos de familias, a menudo liderados por madres, que se han formado para encontrar a sus familiares desaparecidos ante la indolencia y la indiferencia del gobierno.
El cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado del Vaticano, se reunió con algunas de las Madres Buscadoras durante un viaje a México en agosto y expresó su apoyo durante una Misa celebrada en la Basílica de Santa María de Guadalupe, en la Ciudad de México.
“La meta (del libro) es (ser) un signo de solidaridad con los colectivos de familias buscadoras a través del conocimiento del Papa León de este drama que vive nuestro país”, dijo el padre jesuita Jorge Atilano, director del Diálogo Nacional por la Paz (DNP), una iniciativa para promover la paz en México patrocinada por la Conferencia del Episcopado Mexicano, la Provincia de los Jesuitas de México y la Conferencia de Superiores Mayores de Religiosos de México. “Sentirnos acompañados por el Papa, sentirnos unidos en este dolor que vivimos y visibilizar la realidad que vive nuestro país”, dijo el sacerdote.
Disminuyen los homicidios, pero aumentan las desapariciones
El apoyo de los obispos a las familias de los desaparecidos se produce mientras la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, destaca una fuerte disminución de la actividad criminal desde que asumió el cargo hace dos años, incluida una caída del 51% en la tasa de homicidios.
El padre Atilano señaló que, si bien la tasa de homicidios ha disminuido, las desapariciones han aumentado. Agregó que muchas zonas de México siguen bajo el control de los cárteles de la droga, con las fuerzas policiales locales comprometidas.
Tener control territorial es rentable, explicó, ya sea para vender servicios de seguridad (extorsión) a una empresa, o para “vender votos a un partido político, para reclutar a jóvenes o para imponer proyectos económicos”.
México también ha resultado ser un lugar peligroso para el clero católico. El padre Román de la Cruz Hernández fue hallado asesinado el 15 de septiembre en el centro del estado de Hidalgo. El fiscal Francisco Fernández dijo el 6 de octubre que se estaban siguiendo “dos líneas de investigación”, pero se negó a dar más detalles.
Obispo alza la voz pese a las amenazas
Por su parte, el obispo Juan Espinoza Jiménez, de Aguascalientes, recibió amenazas en línea por parte de un influencer de redes sociales conocido como José Lápiz. En una publicación del 1 de octubre en X, Lápiz ofreció 40.000 pesos (aproximadamente 2.175 dólares) a quien atacara al obispo, quien se ha pronunciado en sus homilías sobre las deficiencias en materia de seguridad pública en México.
“Hoy nos hablan a nivel nacional de libertad y pluralidad, pero amenazan con la cárcel a quienes piensan diferente o a quienes se oponen a decisiones que dañan a nuestra nación”, dijo el obispo Espinoza en una homilía del 27 de septiembre. “También nos hablan de soberanía nacional, pero se entrega el país en manos de delincuentes”.
El fiscal del estado de Aguascalientes, Manuel Alonso García, declaró a Radio Fórmula que se está llevando a cabo una investigación. “No vamos a esperar a que ocurra una agresión para actuar”, afirmó el 7 de octubre.
El obispo Espinoza ha prometido seguir hablando con firmeza.
“La Iglesia tiene el deber de anunciar el Evangelio, defender la dignidad de toda persona y alzar la voz ante aquello que lastima la vida, la justicia, la paz y el bien común. Esto es parte de mi obligación como Padre y Pastor de esta Diócesis”, declaró el obispo Espinoza el 11 de octubre en un comunicado.
“Las amenazas no deben llevarnos al miedo, a la confrontación, ni al odio, y mucho menos a callar la verdad”, añadió.
Imagen destacada: Una mujer indígena tzotzil reza en Majomut, México, tras haber sido desplazada de su pueblo debido a un conflicto territorial entre dos grupos armados en el estado mexicano de Chiapas, el 6 de octubre de 2022. (CNS/Jacob García, Reuters)