Reflexión Maryknoll: en busca de la sabiduría y la esperanza

Tiempo de lectura: 3 minutos
Por: La Oficina de Asuntos Globales Maryknoll
Fecha de Publicación: Nov 5, 2026

Trigésimo segundo domingo del tiempo ordinario

Por Anastasia Lott, M.M.
8 de noviembre de 2026
Sabiduría 6, 12-16 | 1 Tesalonicenses 4, 13-18 | Mateo 25, 1-13

La Hermana Maryknoll Anastasia Lott reflexiona sobre cómo estamos llamados a permanecer espiritualmente despiertos, arraigados en la esperanza y a actuar con sabiduría juntos, haciendo lo que esté en nuestras manos.

¿Estamos dormidos?

¿Dónde está nuestra esperanza?

¿Qué significa ser sabio?

Estas son algunas de las muchas preguntas que plantean las lecturas de esta semana.

Podríamos sentirnos desconcertados ante la historia de las jóvenes que esperan y sus frascos de aceite. ¿Por qué no deberíamos ayudar a los demás? Dar prioridad a uno mismo parece contrastar con otras virtudes universales. Esto puede convertirse en un obstáculo para captar el mensaje que, en realidad, se subraya al final de la parábola: “manténganse despiertos”.

La ciencia actual sobre la salud y el bienestar sitúa el descanso adecuado entre las prioridades fundamentales para nuestro bienestar. Y no siempre perdemos el sueño por cuestiones realmente importantes; de hecho, algunos de nosotros probablemente sufrimos de una “ansiedad innecesaria”.

¿Estamos despiertos ante lo que realmente importa? ¿Estamos atentos a los signos de los tiempos? ¿Estamos preparados para responder de manera eficaz y adecuada a los desafíos que cada día nos presenta la vida?

¿Estamos atentos al clamor de los pobres, al clamor de la tierra, al llamado a hacer todo lo que podamos para aliviar el sufrimiento y luchar por la justicia?

A pesar de tener las mejores intenciones, es fácil desanimarse y sentirse abrumado por las noticias de la actualidad y por algunos de los signos de nuestros tiempos. A medida que las temperaturas aumentan y las comunidades parecen cada vez más divididas, puede resultar difícil encontrar esos signos de esperanza que nos ayuden a seguir adelante en comunidad para marcar la diferencia. La fallecida activista medioambiental keniana Wangari Maathai contaba la historia de un colibrí que, ante un incendio forestal, no dejaba de traer gotas de agua, a pesar de las burlas de otras criaturas del bosque. “Haré todo lo que pueda”, decía la pequeña ave.

Existe esperanza cuando cada uno de nosotros hace lo que está en sus manos. Existe esperanza en cada nuevo esfuerzo, ya sea grande o pequeño: plantar un árbol, reducir nuestra huella de carbono, apoyar un comedor de alimentos local, escribir a un representante político, votar… cada gota suma al océano capaz de generar un cambio. Y cuando actuamos junto a otros, multiplicamos tanto las acciones como el ánimo que nos brindamos mutuamente.

Es también en comunidad donde podemos cultivar nuestra sabiduría, desarrollar y reforzar estrategias, y descubrir nuevas perspectivas. Y no solo en la comunidad humana. A medida que ampliamos nuestra comprensión de la ecología integral, descubrimos que aún queda mucho por aprender y poner en práctica. La ciencia ambiental nos enseña a ser más conscientes de la sabiduría que reside en la interdependencia de todas las especies en nuestro planeta Tierra. Desde hace mucho tiempo, los seres humanos han hallado remedios en las plantas; hoy, diversas tecnologías se benefician de la biomimética al imitar fenómenos naturales. Nuestra noción de la capacidad de sentir y de la inteligencia se transforma al comprender que los árboles se comunican entre sí, que las partículas subatómicas permanecen siempre “entrelazadas” y que existe una sabiduría intrínseca en la forma en que evolucionan nuestras biorregiones.

La “Oración de la serenidad” parece resumir gran parte de esto:

“Dios, concédeme la serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar, el valor para cambiar las cosas que sí puedo, y la sabiduría para conocer la diferencia”.

Mantengámonos, pues, despiertos, atentos y vigilantes en busca de la sabiduría y la esperanza, para estar siempre presentes y preparados como cocreadores —junto a los demás, junto a nuestro asombroso planeta y junto al Creador, en quien todo es Uno—.

La Hermana Anastasia Lott sirvió en Kenia, donde trabajó en un proyecto de riego con comunidades nómadas y reasentadas. En 1997 se trasladó a Namibia y se incorporó al Programa de Educación para el Desarrollo Cristiano como integrante del equipo de formación. Entre 2015 y 2021, formó parte del Equipo de Liderazgo Congregacional como secretaria general.

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Foto destacada: Cortesía de Nathan Jennings; disponibles en el dominio público a través de Unsplash.

Sobre la autora/or

La Oficina de Asuntos Globales Maryknoll

La Oficina de Asuntos Globales Maryknoll (MOGC por sus siglas en inglés) expresa la posición de Maryknoll en debates sobre políticas públicas, con el propósito de ofrecer educación en temas de paz y justicia social, defender la integridad de la creación y abogar por la justicia social, económica y del medio ambiente. Visita maryknollogc.org

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