Una afiliada, formada desde la niñez por las Hermanas Maryknoll, lidera la junta directiva internacional de los Afiliados Maryknoll.
Rosa Beatriz Castañeda de Larios afirma que la espiritualidad de Maryknoll es “inherente” a su vida. Desde que cursó el primer grado, recibió formación de las Hermanas Maryknoll en el Colegio Monte María, en la Ciudad de Guatemala.
La amiga de Castañeda, Rosa María de León, quien también asistió a Monte María, agrega: “La mamó como si fuera leche materna”.
Ahora, Castañeda ayuda a mantener vivo el espíritu Maryknoll en Guatemala al dirigir la sección nacional de los Afiliados Maryknoll. Los afiliados se identifican con la familia Maryknoll sin dejar de participar activamente en sus profesiones, hogares y comunidades.
Cada afiliado se compromete a vivir según los cuatro pilares: comunidad, espiritualidad, visión global y acción. Desde 1991, los capítulos se han arraigado en todo el mundo.
El núcleo de la fundación de este capítulo fue el Colegio Monte María. “La mayoría de quienes integramos el capítulo somos graduadas”, dice Castañeda, quien allí obtuvo su título de maestra de primaria en 1966.
Monte María se destacaba entre las prestigiosas escuelas exclusivas para niñas de la capital, dice ella, porque las Hermanas Maryknoll “estaban adelantadas a su tiempo”.
De León explica que se suponía que las mujeres no debían pensar por sí mismas ni tomar la iniciativa. Sin embargo, recuerda, que la Hermana Maryknoll Elizabeth McDermott tenía un dicho favorito: “Piensa y después actúa”.
Otro aspecto distintivo de la escuela, según Castañeda, era el servicio. Las Hermanas Maryknoll que trabajaban con comunidades indígenas en zonas rurales daban charlas en las que invitaban a las alumnas a ofrecer un mes de servicio.
En la Ciudad de Guatemala, las hermanas organizaron una red de voluntariado para ayudar a personas necesitadas, como a los ocupantes ilegales del basurero municipal. Mostraban respeto a la dignidad de la persona, dice Castañeda.
En 1978, la Hermana Maryknoll Patricia Roe le pidió a Castañeda que se convirtiera en directora de Monte María, cargo que ocupó durante 34 años. Ese mismo año, Castañeda se casó y las Hermanas Maryknoll terminaron convirtiéndose en abuelas honorarias de los tres hijos de la pareja. Celebraban la Navidad juntos todos los años.
Las reuniones navideñas continúan en la casa de Castañeda y ahora también incluyen a los Afiliados Maryknoll.
Aunque la sección de Afiliados no se formalizó hasta 2009, dice Castañeda, la mayoría de sus miembros tenían una larga trayectoria con Maryknoll.
Ella recuerda el día en que el difunto Padre Maryknoll Thomas Goekler acudió a ella con una petición urgente: “Yo, en la Zona 18, necesito de su ayuda”. El misionero estaba poniendo en marcha un centro comunitario en una de las zonas más pobres y con el mayor índice de criminalidad de la ciudad.
“Allí íbamos los sábados a la Zona 18, a construir la casa, poner mesas”, cuenta. El capítulo de Afiliados sigue apoyando el proyecto, llamado Caminando por la Paz.
Aproximadamente cuatro veces al año, Castañeda, De León y otros afiliados se aventuran más lejos, hasta el remoto pueblo de Catarina, cerca de la frontera con México. Allí, ofrecen talleres educativos para promotores de salud capacitados por la Hermana Maryknoll Mary Lou Daoust.
En el pueblo cercano de Pajapita, apoyan un proyecto para personas con VIH/SIDA dirigido por la Hermana Maryknoll Delia Marie “Dee” Smith. Los afiliados venden miel orgánica, fertilizante, huevos y otros productos en la Ciudad de Guatemala para apoyar este ministerio. Tres miembros de su personal se han unido a los Afiliados. Actualmente hay 45 miembros en el muy activo capítulo de Guatemala, dice Castañeda con orgullo.
De León afirma que toda iniciativa “necesita un motor, alguien a quien no le importe estar animando a la gente, insistiéndoles y valorando las habilidades y sus mejores cualidades”. Castañeda, dice ella, “es el motor”.
Poco después de que Castañeda se jubilara de Monte María en 2012, comenzó a traducir el boletín de los Afiliados Maryknoll, “Not So Far Afield”.
En poco tiempo, Castañeda y otros afiliados de Guatemala vieron la necesidad de ir más allá de la mera traducción. Impulsaron una versión original en español titulada “No Tan Lejos del Horizonte”, que publica reportajes y reflexiones desde América Latina.
A medida que se acercaba la conferencia del Capítulo de Afiliados Maryknoll del 2017, Guatemala aceptó el reto de ser sede del encuentro internacional. “Era la primera vez que el evento salía de Estados Unidos”, dice Castañeda, señalando que la preparación tomó dos años. Estábamos hechas para ello, agrega. Monte María cuenta con exalumnas que son profesionales en diversos campos.
Se recurrió nuevamente a la experiencia organizativa del capítulo para un encuentro virtual de dos días en 2024. Alrededor de 85 afiliados de todo el mundo profundizaron su compromiso con el carisma de Maryknoll bajo el lema “La diversidad cultural es nuestra riqueza colectiva”.
Como para dar vida a este tema, Castañeda ha asumido un nuevo cargo. Tras haber formado parte de la junta directiva y del comité ejecutivo de Afiliados Maryknoll, fue recientemente nombrada presidenta de la junta.
“El movimiento de Afiliados ha estado tratando de enfatizar y responder con mayor intensidad a nuestra naturaleza internacional”, dice Robert Short, afiliado y coordinador ejecutivo. “Tener a Rosa Beatriz como nuestra presidenta le dará un impulso a eso”.
Imagen destacada: Rosa Castañeda, afiliada Maryknoll y educadora de larga trayectoria, imparte talleres para viajes de inmersión Maryknoll. (Octavio Durán/Guatemala)
