Por John Sivalon, M.M.
13 de septiembre de 2026
Vigésimo cuarto domingo del Tiempo Ordinario
Eclesiástico 27:30—28:7 | Romanos 14:7-9 | Mateo 18:21-35
El Padre Maryknoll John Sivalon reflexiona sobre la violencia y el perdón en nuestro mundo moderno.
Al momento de escribir esta reflexión, el mundo se encontraba verdaderamente sumido en el caos. Estados Unidos e Israel bombardeaban Irán, Israel continuaba bombardeando Gaza y el Líbano, Rusia proseguía su agresión contra Ucrania, Sudán estaba envuelto en una destructiva guerra civil, Pakistán y Afganistán estaban en conflicto, algunas zonas de la República Democrática del Congo eran escenario de combates continuos, y muchos otros lugares sufrían violencia, venganza, genocidio e ira.
Un informe de la ONU indicaba que había sesenta y un conflictos activos en el mundo. En un evento paralelo de la ONU durante una conferencia en 2026, se describieron cinco ejemplos de genocidios activos en la actualidad y se subrayó la conexión integral entre el genocidio y el ecocidio. En Laudato Si’, el Papa Francisco hizo hincapié en la ecología integral: el clamor de la tierra y el clamor de los pobres.
Este evento paralelo de la ONU demostró cómo nuestra violencia contra las personas está tan íntimamente relacionada con nuestra violencia contra su tierra. A esto se suman los rencores personales, los debates políticos acalorados entre hermanos y la negativa, incluso, a hablarse entre nosotros dentro de nuestras familias y comunidades. Estas son precisamente las cosas contra las que advierte el autor de Eclesiástico en la primera lectura de hoy. “Cosas abominables son el rencor y la cólera; sin embargo, el pecador se aferra a ellas”.
Luego, en el Evangelio, Pedro se adelanta con un pensamiento vengativo: “Señor, si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces tengo que perdonarlo?”. Como si hubiera un límite. Pero Jesús dice: “No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete”. Con estas palabras, Jesús nos lleva a nosotros y a sus discípulos de vuelta al tiempo de los primeros asesinatos de la Biblia.
El asesinato sin provocación de Abel a manos de Caín y el asesinato vengativo, por parte de Lamec —descendiente de Caín—, de un joven que le había hecho daño. En Génesis 4, Lamec toma la promesa de Dios de siete años de protección para Caín, destinada a evitar las venganzas de sangre, y la multiplica por once, jactándose ante sus esposas de que su protección debería ser mayor porque él actuaba contra alguien que lo había golpeado y herido primero. Lamec utiliza a Dios para justificar la rectitud de la venganza, la ira, la guerra, la violencia y la espiral de venganzas sangrientas. Cree que puede hacerlo con impunidad solo porque tiene el poder para hacerlo. Algo así como las acciones de la actual administración de EE. UU. contra Venezuela e Irán.
El pasaje del Génesis ilustra la espiral descendente de la violencia y el orgullo humano, que aleja aún más a la humanidad de Dios, de nuestras hermanas y hermanos, y de toda la creación. Y en el evangelio de hoy, sirve como fuente bíblica de las enseñanzas de Jesús sobre el perdón en Mateo 18.
Tanto Pedro como Jesús tienen en mente este pasaje del Génesis al discernir cómo vivir en comunidad. Pedro hace referencia a los siete años de protección para Caín, y Jesús invierte la idea de Lamec de una venganza ilimitada en un perdón ilimitado y la no violencia. Esto implica una esperanza ilimitada y una apertura a la posibilidad de conversión y transformación, tanto a escala personal como a escala global. Como escribió el Papa León en Magnifica Humanitas: “Hoy más que nunca es importante reiterar la superación de la teoría de la ‘guerra justa’, invocada con demasiada frecuencia para justificar cualquier guerra. La humanidad cuenta con instrumentos mucho más eficaces y capaces de promover la vida humana para afrontar los conflictos, como el diálogo, la diplomacia y el perdón. El recurso a la fuerza, a la violencia y a las armas testimonia una pobreza relacional que siempre tiene consecuencias desastrosas para las poblaciones civiles”. (n. 192)
Manténganse siempre dispuestos y esperanzados ante la posibilidad de transformación.
El Padre Maryknoll John Sivalon es colaborador de programas en la Oficina de Asuntos Globales Maryknoll, donde trabaja como representante de la ONG Maryknoll ante las Naciones Unidas. Es profesor de religión en University of Scranton, misionero Maryknoll que sirvió Tanzania y se desempeñó como Superior General de los Padres y Hermanos Maryknoll.
Para leer otras reflexiones bíblicas publicadas por la Oficina de Asuntos Globales Maryknoll, haga clic aquí.
Imagen destacada: Voluntarios burundeses preparan comida para familias desplazadas en el estadio Rugombo en Burundi, el 18 de febrero del 2025, después de nuevos enfrentamientos entre los rebeldes del M23 y las Fuerzas Armadas de la República Democrática del Congo. (OSV News/Evrard Ngendakumana, Reuters)