Por Catholic News Service WASHINGTON (CNS) -- Un grupo de prominentes académicos católicos considera que es moralmente aceptable recibir cualquiera de las vacunas contra el COVID-19 actualmente disponibles en Estados Unidos. "Los católicos, y de hecho, todas las personas de buena voluntad que abrazan una cultura de la vida para toda la familia humana, nacida y no nacida, pueden utilizar estas...
Juntos en Misión: La fe ayuda a una enfermera en un hospital de Nueva York a atender a pacientes con COVID-19 y a alentar a sus compañeros de trabajo en esta lucha
El presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos y otros dos obispos católicos criticaron la orden ejecutiva que emitió el presidente Donald Trump el 22 de abril sobre restringir temporalmente algunas formas de inmigración durante la pandemia, expresando que podría “alimentar la polarización y la animosidad”.
Mientras la pandemia del COVID-19 expone cada vez más las brechas entre ricos y pobres, los ocho obispos de la región amazónica de Perú le han pedido al gobierno que ponga especial atención a las necesidades de los indígenas.
Los Padres y Hermanos Maryknoll y las Hermanas Maryknoll en Ossining, Nueva York, han sido duramente golpeados por COVID-19, la enfermedad causada por el coronavirus.
La Conferencia del Episcopado Mexicano ha publicado orientaciones éticas a medida que la crisis del COVID-19 se agrava en México y el personal médico podría verse forzado a tomar decisiones de vida o muerte sobre cuales pacientes reciben tratamiento y a quienes se les niega el acceso a equipo. De manera parecida, los obispos de Inglaterra y Gales se pronunciaron sobre la posible adjudicación de cuidados de salud a pacientes con coronavirus entre crecientes temores de que se estén agotando los equipos de protección y salvación de vidas.
En los supermercados de Estados Unidos, el suministro de frutas, verduras y otros alimentos básicos del país, como carnes y productos lácteos producidos por los trabajadores agrícolas–la mayoría migrantes–se mantiene estable gracias a esos trabajadores esenciales. Sin embargo, muchos de ellos trabajan sin protección básica, dicen sus partidarios.
Los obispos de Guatemala han criticado deportaciones de Estados Unidos durante la pandemia de COVID-19, diciendo que la práctica “no tiene sentido de humanidad” durante una crisis de salud.
En la Fundación Nueva Vida, a pesar de la amenaza de COVID-19, la Hermana Maryknoll Geraldine Brake y un personal de 34 personas, que trabajan para la fundación, se comprometen a garantizar que sus residentes mayores sigan teniendo calidad de vida.
En medio de la pandemia de COVID-19, una misionera laica llega a comunidades empobrecidas con entregas de alimentos. Greig se dio cuenta de que esta era una oportunidad para llevar estos alimentos a personas en comunidades cercanas que luchan por sobrevivir y que por causa de la cuarentena no pueden salir de sus hogares para ganar dinero y así alimentar a sus familias. “Escuchaba a la gente de la comunidad preguntar: ‘¿Qué vamos a hacer?’”, dice ella. “Entonces me pregunté, ¿cómo podemos llevar comida a las personas que no pueden trabajar?”
La Pastoral de la Movilidad Humana de las Conferencias Episcopales de México, Guatemala y Honduras han pedido un paro a las deportaciones durante la crisis del COVID-19, diciendo que la práctica pone en riesgo a un grupo de personas ya muy vulnerable y presenta riesgos de seguridad, especialmente a aquellos que son enviados sumariamente a países de los que no son ciudadanos.