Antes del Domingo mundial de las misiones, mujer de california nos recuerda nuestro llamado misionero

Una vez escuché a un sacerdote decir que somos una “Iglesia misionera” caminando juntos. Este mensaje permaneció conmigo y se amplió cuando el Papa Francisco habló de los discípulos misioneros. Recordé que caminamos codo con codo con nuestros hermanos y hermanas en Cristo, como discípulos misioneros que comparten la Buena Nueva donde sea que vayamos. Me familiaricé más con el mensaje de una “Iglesia misionera” cuando comencé a trabajar en la Oficina para la Misión de Los Ángeles y comprendí el alcance del trabajo misionero en todo el mundo. Al aprender más sobre los misioneros que viajan al extranjero y las comunidades con las que trabajan, me quedó claro que un misionero es un compañero en los caminos de fe de los demás.

La mayor percepción que se tiene sobre el trabajo misionero es que se debe hacer viajando al extranjero, a lugares donde hay pobreza e injusticia. Aunque este es un aspecto del trabajo misionero, hay otro componente principal en el que muchos no pensamos: nuestro llamado a la misión por virtud de nuestro bautismo. Se necesita ayuda para tomar conciencia de esto en nuestros hogares, vecindarios, parroquias y escuelas. Afortunadamente, puedo apoyar este esfuerzo a través de mi trabajo con Missionary Childhood Association (MCA—Asociación de la Infancia Misionera).

MCA, una de las Obras Misionales Pontificias que conforman la Oficina para la Misión, busca fomentar en los niños un espíritu misionero, ayudándolos a responder su llamado a la misión. Tres aspectos importantes de MCA son la oración, la entrega de sacrificios y la educación misionera. Nuestros jóvenes son parte vital de la Iglesia y es imperativo darles las herramientas para responder a su llamado haciéndoles conscientes de las necesidades de otros niños alrededor del mundo.

Localmente, nuestra oficina está colaborando con el Diácono Leonel Yoque y Andrés García, promotores misioneros de Maryknoll en el Sur de California. Ellos trabajan estrechamente con MCA y la Sociedad para la Propagación de la Fe, visitando escuelas y compartiendo lo que los Misioneros Maryknoll hacen alrededor del mundo. En una visita, el Diácono Leonel le dijo a los estudiantes que “la misión comienza en casa y comienza con nosotros”. Yo había empezado a trabajar en la Oficina para la Misión y esta frase re-enfocó mi perspectiva. Comprendí que no tenemos que ir a todas partes para ser misioneros, pero al igual que Santa Teresita de Lisieux, patrona de las misiones, podemos apoyar y alentar el trabajo misionero desde casa.

Durante el terremoto de 2015 en Nepal, nuestra oficina colaboró con el Padre Maryknoll Joe Thaler en la campaña Hands for Nepal que recaudó $ 296,948.19 para los afectados por el terremoto. Pude conocer al misionero durante su visita a Los Ángeles, donde fue el homilista de nuestra Misa anual de agradecimiento a los jóvenes en 2017. Él compartió las dificultades y los frutos de trabajar en un país donde el catolicismo no es la religión principal. También compartió cómo su trabajo misionero en la comunidad ha permitido que las personas lo conozcan y vean lo que representa.

Los misioneros Maryknoll son mis compañeros en nuestros esfuerzos por fomentar el espíritu misionero en la iglesia joven. Los niños son nuestros compañeros al enseñarnos que no hay límites para la gracia y la misericordia del amor de Dios.

Foto Principal: Miembros de la Asociación de Infancia Misionera de los Ángeles apoyó al Padre Maryknoll Joseph Thaler después de un devastador terremoto en Nepal en el 2015. (Cortesía de Magdalena Arellano/Los Ángeles)

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