Hace unos años visitaba una familia en el vecindario Pilsen, en Chicago, cuando de pronto escuché disparos en la calle. Me alarmé. Mi familia anfitriona no. Lamentablemente, la familia estaba acostumbrada a ese ambiente de violencia. Hoy, 14 de enero, mientras busco información sobre el tema, encuentro este titular en el Chicago Sun Times: “6 baleados el martes en Chicago”. La Ciudad de los Vientos ha tenido, por décadas, uno de los mayores promedios de violencia en Estados Unidos. ¿Cómo encontrar y promover la paz? La joven de la portada, una guerrera de paz, nos da una luz de esperanza.

Ella es miembro del grupo Guerreros de Paz, (vea p. 8) un grupo de jóvenes y jóvenes adultos de la parroquia St. Gall, del sur de Chicago, quienes, valientemente, han decidido ser parte de un cambio social que promueve la armonía, la no violencia y que “trata de inspirar y mover corazones con la gracia de Dios”. El de Guerreros de Paz no es un esfuerzo aislado. Lea en Bienaventurado seas, Chicago (p. 18) cómo otros grupos, movimientos y parroquias de Chicago salen de sus zonas de confort para responder a su llamado bautismal y poner en acción las enseñanzas sociales católicas.

Esta edición nos muestra otros guerreros de la paz y el amor en otras partes del mundo. En Bolivia, (p. 24) dos organizaciones se solidarizan y envían ayuda médica a personas que de otro modo no podrían solventar costosos gastos quirúrgicos; y en Japón, (p. 34) dos hermanas Maryknoll ministran y forman comunidad con mujeres inmigrantes que fueron víctimas de violencia.

Y nosotros, ¿cómo podemos promover la paz y el amor en nuestras comunidades y volvernos guerreros de paz?

David R. Aquije
Director