Reflexión de Cuaresma: La Tierra de Dios

Tiempo de lectura: 3 minutos
Por: La Oficina de Asuntos Globales Maryknoll
Fecha de Publicación: Feb 16, 2024

Por Helen Graham, M.M.

Primer Domingo de Cuaresma

28 de febrero del 2024
Gn 2:7-9; 3:1-7 | Rom 5:12-19 | Mt 4:1-11

Este domingo comenzamos un período de seis semanas que nos lleva a la fiesta más importante del calendario cristiano: la fiesta de la Resurrección. Es un tiempo de profundo examen de conciencia, tanto individual como colectivo. ¿Cómo he vivido personalmente mi relación de alianza con Dios? ¿Cómo hemos respondido colectivamente al Dios Creador que nos ha puesto en este mundo para “labrar la tierra”, para cuidar el jardín?

La raíz hebrea que subyace a la palabra “labrar” tiene un amplio significado y también puede traducirse como “servir”.

Si pensamos que labrar la tierra es una forma de servicio, nos lleva a imaginar una relación con la tierra que implica servirle o cuidarla, en lugar de gobernarla. Entonces, la Cuaresma se convierte en un tiempo para evaluar nuestro servicio a la Tierra de Dios en las prácticas individuales de nuestra vida y en nuestros esfuerzos colectivos en el ámbito de la política pública.

En las últimas décadas hemos tomado conciencia de forma creciente y dolorosa de cómo hemos fracasado como raza humana a la hora de servir y cuidar la Tierra de Dios. Si aún no éramos conscientes hace una década, nos hemos visto obligados a tomar conciencia en los últimos años ante desastres de enormes proporciones debidos al cambio climático.

Hemos sido testigos de fenómenos meteorológicos extremos, como inundaciones devastadoras, sequías prolongadas, incendios incontrolados, tormentas violentas y olas de calor mortales. Observamos la extinción de especies debido a los efectos del cambio climático y la actividad humana en su hábitat.

Somos dolorosamente conscientes de nuestra inadecuada respuesta a la urgente necesidad de sustituir los combustibles fósiles por fuentes de energía renovables.

Conscientes de nuestro grave fracaso a la hora de servir a la tierra —la Tierra de Dios—, mantenemos la esperanza en el pacto de las lecturas de hoy: “Ésta es la alianza que establezco con ustedes: No volveré a exterminar la vida con el diluvio, ni habrá otro diluvio que destruya la tierra”.

Al volver a la selección del Evangelio, encontramos a Jesús en el desierto, el mismo desierto donde la tribu de Israel entró en alianza con Dios, y donde, como los israelitas, el compromiso de Jesús fue puesto a prueba: “El Espíritu impulsó a Jesús a retirarse al desierto, donde permaneció cuarenta días y fue tentado por Satanás”.

A diferencia de los israelitas de antaño, Jesús superó las pruebas. Desde allí, Jesús vino a Galilea proclamando el Evangelio de Dios: Este es el tiempo del cumplimiento. El Reino de Dios está cerca. Arrepiéntete y cree en el Evangelio.

La Hermana Maryknoll y autora premiada Helen Graham, de Brooklyn, Nueva York, se unió a las Hermanas Maryknoll en 1956. Empezó su servicio de cinco décadas en las Filipinas en 1967, donde enseñó las Sagradas Escrituras y trabajo con prisioneros politicos.

La Guía de reflexión para la Cuaresma 2024 de la Oficina de Asuntos Globales de Maryknoll contiene oraciones y pensamientos de misioneros de todas partes del mundo.

Imagen destacada: Foto de una madre abrazando a su hija en la inundación de Yakarta en 2017 (Cortesía de Kompas/Hendra A Setyawan/Organización Metereológica de las Naciones Unidas, Flickr)

Preguntas para reflexionar

¿De qué manera has dejado de cuidar la tierra y necesitas reconciliarte con ella?

¿De qué manera puedes servir a la Tierra durante la Cuaresma?

Oración

Promesa de compromiso de
Proteger y sanar la Creación de Dios

Hemos venido a renovar nuestro pacto con Dios y
entre nosotros en Cristo Jesús, nuestro Señor.
Hemos venido para ayudar a proteger la creación de
Dios.
Hemos venido como seguidores de Jesús a
comprometernos de nuevo unos con otros y a
sanar la injusticia y la pobreza.
Hemos venido a luchar juntos contra todas las
amenazas a la vida.
Hemos venido a descubrir cada día alguna belleza
nueva en la creación de Dios: el amanecer y el
atardecer, los pájaros, las flores y los árboles, el
arco iris en el cielo, las estrellas, las muchas formas
de vida en el bosque.
Hemos llegado a escuchar la “música del universo”:
el agua que fluye sobre las rocas, el viento, los
árboles que se doblan con el viento, las gotas de
lluvia que golpetean el techo.
Recordaremos siempre que Dios nos habla a través de
la belleza de su creación, y nos esforzaremos por
responder a la llamada de Dios a reverenciar todo
lo que ha creado.

Conferencia Episcopal de Estados Unidos

Sobre la autora/or

La Oficina de Asuntos Globales Maryknoll

La Oficina de Asuntos Globales Maryknoll (MOGC por sus siglas en inglés) expresa la posición de Maryknoll en debates sobre políticas públicas, con el propósito de ofrecer educación en temas de paz y justicia social, defender la integridad de la creación y abogar por la justicia social, económica y del medio ambiente. Visita maryknollogc.org

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