Una luz que brilla ante los demás

Tiempo de lectura: 4 minutos
Por: Joseph Donovan, M.M.
Fecha de Publicación: Mar 2, 2026

Una humilde ceremonia se celebró en el barrio de Little Tokyo (pequeño Tokio) en Los Ángeles, California, mientras alrededor del mundo entero se recordaba el 80º aniversario de los bombardeos atómicos en Japón y el encarcelamiento de japoneses y ciudadanos estadounidenses de ascendencia japonesa en Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial.

La ceremonia, celebrada el 31 de agosto de 2025, se llevó a cabo para bendecir un mural de varias paredes en la única iglesia católica oficialmente japonesa de Estados Unidos. El Obispo Matthew Elshoff celebró una Misa bilingüe en inglés y japonés, con el Padre Doan Hoang, párroco de la iglesia, que concelebró. Feligreses de hace mucho tiempo deseaban que el mural, pintado por la artista local Erin Yoshi, reflejara tanto sus tristes recuerdos de años de sufrimiento, así como las alegrías de su vida católica colectiva. Maryknoll ocupa un lugar especial en esa historia.

El Hermano Theophane Walsh sirve como el primer conductor de bus de la escuela de la parroquia. (Joseph Donovan/EE. UU)

El Hermano Theophane Walsh sirve como el primer conductor de bus de la escuela de la parroquia. (Joseph Donovan/EE. UU)

La labor de alcance a católicos japoneses de Little Tokyo comenzó en 1912, cuando el obispo de Hakodate, Japón, envió a un sacerdote para responder a las necesidades pastorales de la comunidad. En 1920, Roma asignó a Maryknoll para asumir esa función.

Se estableció una parroquia con tres puntos focales: una escuela, un orfanato y una iglesia que recibió el nombre de Saint Francis Xavier (San Francisco Javier), el primer misionero en llevar el cristianismo a Japón. Durante esas primeras décadas, el Padre Maryknoll Hugh Lavery amplió los servicios e instalaciones de la parroquia.

Las Hermanas Maryknoll se encargaron de la administración de la escuela, que incluía un amplio salón multiusos. Se inició el servicio de una ruta escolar, con el Hermano Maryknoll Theophane Walsh como conductor de bus. El Padre Lavery también ayudó a las Hermanas Maryknoll a adquirir una propiedad en Monrovia, California, para que la utilizaran como sanatorio para pacientes japoneses con tuberculosis.

El Padre Hugh Lavery, las Hermanas Mary Bernadette Yoshimochi y Susanna Hayashi internadas en el campo de reubicación Manzanar. (Joseph Donovan/EE. UU)

El Padre Hugh Lavery, las Hermanas Mary Bernadette Yoshimochi y Susanna Hayashi internadas en el campo de reubicación Manzanar. (Joseph Donovan/EE. UU)

La parroquia crecía de manera estable hasta que enfrentó su mayor dificultad: el ataque a Pearl Harbor en 1941. Maryknoll enfrentó decisivamente el desafío que se convertiría en uno de los momentos más gloriosos de nuestro movimiento misionero.

El salón de la escuela se había transformado en un lugar de encuentro para la ansiosa comunidad católica japonesa, hasta que los feligreses empezaron a ser transportados a campos de internamiento durante la guerra.

Dado que la escuela y la iglesia ya no se utilizaban, las pertenencias de aquellos feligreses que fueron internados se almacenaron allí de forma segura. El Padre Lavery además negoció la venta de sus casas a precios justos.

Mientras continuaban los encarcelamientos masivos, sacerdotes, hermanos y hermanas Maryknoll visitaban los campos continuamente para animar a la gente, impartir catequesis y celebrar los sacramentos. Se recuerda con especial cariño a dos Hermanas Maryknoll: las Hermanas Mary Bernadette Yoshimochi y Susanna Hayashi, nacidas en Japón. Aunque a ambas se les ofreció la casa de las Hermanas Maryknoll en Nueva York, donde estarían protegidas, ellas se negaron a abandonar a sus feligreses. Por lo tanto fueron internadas junto a ellos en el campo de reubicación Manzanar, y acompañaron a la comunidad allí detenida hasta el final de la guerra.

Representación de una mujer en kimono observando a San Francisco Javier de la parroquia Saint Francis Xavier. (Joseph Donovan/EE. UU.)

Representación de una mujer en kimono observando a San Francisco Javier de la parroquia Saint Francis Xavier. (Joseph Donovan/EE. UU.)

Al terminar la guerra, las familias regresaron a Los Ángeles. La iglesia y la escuela volvieron a abrirse, y la vida parroquial se reanudó. La banda escolar, el cuerpo de tambores y cornetas, los equipos de voleibol, el club de karate, los picnics organizados por la parroquia, el Movimiento Familiar Católico, la Organización Juvenil Católica y los Scouts retomaron todos sus actividades. La vida parroquial prosperó de nuevo, ahora con una preciada novedad: ¡el carnaval parroquial anual! La parroquia St. Francis Xavier llegó a ser conocida en toda la ciudad simplemente como “Maryknoll”. Como me dijo una familia: “Maryknoll se convirtió en nuestro segundo hogar”.

Esta larga y agridulce historia es honrada en la inauguración del mural parroquial, un homenaje a los valientes y dedicados católicos japoneses que sufrieron profundas humillaciones y trágicas pérdidas, pero que siempre mantuvieron la confianza en la fidelidad de Dios y de los misioneros Maryknoll que los amaban.

El Padre Maryknoll Joseph J. Donovan, de Nueva York, fue ordenado sacerdote en 1979. Ha servido en vocaciones y promociones y como misionero en Perú. Actualmente él sirve en California.

Imagen destacada: Feligreses de la parroquia St. Francis Xavier en Los Ángeles y el Padre Joseph Donovan (tercero desde la izquierda en la segunda fila) celebran la bendición del mural «Espíritu de nuestras raíces» de Erin Yoshi (de vestido naranja). (Kokawa/EE. UU.)

Sobre la autora/or

Joseph Donovan, M.M.

El Padre Maryknoll Joseph J. Donovan, de Nueva York, fue ordenado en 1979. Él ha servido en vocaciones y promociones para la Sociedad Maryknoll y en ministerios en Perú. Actualmente sirve en California.

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