(Foto por Linh Pham en Unsplash)

ESTADOS UNIDOS

Cermak Produce en Bridgeport, Chicago, es una tienda con frutas y verduras frescas a un precio cómodo. Muchos clientes son de descendencia hispana y china. Fui a comprar fruta y escuché a una señora china decir con voz baja en cantonés: “Diez naranjas, un dólar noventa y nueve, ¡increíble!” Parada detrás de ella, dije en cantonés: “Sí, ¡muy buen precio!” La señora me miró con una gran sonrisa y exclamó, “Puedo hablar con usted y usted puede hablar conmigo, qué maravilla”. Luego, llamó a sus amigos para decirles que podíamos comunicarnos unos con otros. Todos hablaban a la misma vez. Uno preguntó: “¿Qué clase de persona eres?” Respondí que era MaryLou, una hermana misionera Maryknoll. Ellos respondieron, “¡Oh, usted es ese tipo de persona!” No les pregunté qué quisieron decir con eso, solo sé que nos fuimos con grandes sonrisas y nuevos amigos. Qué bendición es poder comunicarnos de tantas maneras, donde sea que nos encontremos, en cualquier idioma que hablemos y especialmente en el lenguaje del amor.

MaryLou A. Rajdl, M.M.

Lucy Lawton, estudiante de tercer grado en Notre Dame School en De Pere, Wisconsin, lee “A Promising Day” a su amiga de kindergarten, Grace Carmichael, en la biblioteca de la escuela. (CNS/Wisconsin)

 

ESTADOS UNIDOS

En el otoño del 2017, ofrecí una ‘exposición sobre África’ en la clase de tercer grado de mi sobrina Cate Healey de 9 años de edad en Packer School en Brooklyn, Nueva York. Tuvimos bastante participación de los niños y niñas: una narración de África, canciones con aplausos, buscábamos países de África en un globo terráqueo giratorio, hicimos una reunión imaginaria con una niña y niño de Tanzania de tercer grado, aprendimos unas cuantas palabras en swahili, el lenguaje local de África, tuvimos una exhibición de artesanías y chucherías africanas, etc. Les di pequeños pedazos de chocolate de comercio justo africano de Ghana a cada niña y niño. Este año, le pregunté a Cate si sus compañeros recuerdan algo sobre mi clase en África. Ella me dijo que la única cosa de la que se acuerdan es del chocolate.

Joe Healey, M.M.

EL SALVADOR

Misionera Laica Maryknoll Debbie Northern sirvió en El Salvador. (Cortesía de Debbie Northern/El Salvador)

Una noche, unos meses después de empezar mi ministerio en El Salvador, la ONG donde trabajaba tuvo un retiro para fomentar el espíritu en equipo. Nos dividieron en grupos para representar un show de dibujos animados y mi grupo escogió Los Picapiedras. Ya que mi español no era exactamente fluido, el grupo decidió que mi rol sería el de Dino, el dinosaurio mascota. Al inicio del show, saludé a “Pedro” con ladridos y saltando. Como el muchacho que actuaba como “Pedro” era bien alto, terminó derrumbándome varias veces para el deleite y la sorpresa del público. Al aceptar con entusiasmo mi papel y hacer el ridículo, fui aceptada como miembro de todo el equipo. Además, me eligieron por votación como la mejor actriz.

Debbie Northern, MKLM

BANGLADESH

Padre Maryknoll Robert McCahill sirve a los meas vulnerables en Bangladesh. (Sean Sprague/Bangladesh)

Durante mi primer mes, mayo del 2016, sirviendo en misión en el distrito de Shariatpur en Bangladesh, una mujer rechazó amablemente mi invitación de acompañarme, con su esposo y su hijo discapacitado, al hospital de Dhaka porque soy un “extranjero”. No los había visto desde ese entonces, pero regresé para averiguar si había algún cambio en la salud del niño de 9 años. No, nada. Kulsum, la mamá, salió tambaleándose de su choza sosteniendo torpemente al muchacho con retardo mental y sobrepeso. Tomé algunas fotos para enseñarlas en un taller donde hacen sillas de ruedas. Si ellos pueden hacer la silla de ruedas usando estas fotos para la medida, bien, porque él no puede ir a ellos. Kulsum está de acuerdo con este plan, ya que ella lo carga a todas partes y su espalda está en riesgo.

Robert McCahill, M.M.