La joven de la portada, Aleska García, debe tener 22 años. Tenía 16, en el 2014, cuando decidió hacer el peligroso viaje de Honduras a Estados Unidos para reunirse con su mamá, quien migró al norte cuando Aleska tenía cinco años. Pero fue detenida por autoridades de inmigración en México. Tenía 17 cuando la retornaron a su país y le tomaron esta foto con su abuelita. ¿Dónde está el hogar de Aleska?

Muchos jóvenes como ella continúan buscando un hogar. Y muchos continúan siendo retornados a los lugares de donde huyeron por situaciones de pobreza y violencia. Lea el drama de tales jóvenes en el artículo que Linda Unger, ex directora de nuestra revista, escribió para Misioneros  (p. 8).

Para 220 millones de personas en el mundo, que ni siquiera viven donde nacieron—migrantes, refugiados, desplazados—la palabra hogar puede ser imponderable. Y para los 150 millones de personas que no tienen un lugar donde guarecerse de la intemperie, los sin hogar, esa palabra podría parecer una realidad inalcanzable. ¿Dónde está su hogar?

Esta edición se enfoca principalmente en la situación de los sin hogar y en el esfuerzo compasivo de los misioneros que buscan compartir con estas personas ese sentido de amor, comunidad, hogar, que les es extraño.

En El Salvador, el misionero laico Maryknoll Tim Ross co fundó una casa de hospitalidad para crear comunidad cristiana con los sin hogar (p. 22); en Seattle, Washington, el diácono Dennis Kelly co fundó MercyWatch para proveerles sustento, medicina y oración (p. 18); y en Los Ángeles, California, un hombre que fue un sin hogar ahora es voluntario y sirve a otras personas que viven en las calles (p. 12).

David R. Aquije

Director