La historia de John Siyumbu inspira esperanza en el presente de las vocaciones al sacerdocio misionero con Maryknoll. Nacido en Kenya, John, el seminarista Maryknoll que nos sonríe en la portada, le dijo sí a seguir al Señor desde el momento que sintió la llamada el día de su confirmación, cuando tenía 13 años de edad. Han pasado varios años desde eso y faltan varios más hasta que él sea ordenado sacerdote, pero su amor por los sacramentos y el servicio al pueblo del Señor son dignos de compartir (Lea el artículo “Nataka kuwa padri,” el cual también se encuentra en la p. 8 de la edición impresa de nuestra revista).

De la esperanza pasamos a la compasión, que es la manera como Maryknoll y la Iglesia Católica responden al tema de la caravana de migrantes que buscan asilo en Estados Unidos. Lea la declaración de la Conferencia Católica de Obispos de Estados Unidos sobre la necesaria acción humanitaria hacia quienes buscan protección (p. 18) y las reflexiones y artículo (p. 20, 22 y 24) que desde diferentes prismas nos invitan a la empatía con nuestros hermanos y hermanas migrantes.

Esta edición también nos lleva a otros lugares misioneros del mundo donde verán la dedicación del Padre Kurt Anderson por compartir la Palabra de Dios en los difíciles idiomas de Taiwán (p. 34); y la de la Hermana Maryknoll Marion Hughes por brindarle una oportunidad educativa a niños en riesgo en Tanzania (p. 40). El Padre Bill Mullan también tuvo que aprender el lenguaje del pueblo en su misión en Guatemala. En total, él le ha llevado los sacramentos a pueblos indígenas maya, que viven en lugares remotos de su país y respetando sus tradiciones culturales, por más de 30 años.

Finalmente, les presentamos al nuevo grupo de misioneros Maryknoll, (p. 46) quienes están un ¿poquito locos? Bueno, es un decir. Ellos dejan sus trabajos, hogares y zonas de confort para servir en misiones extranjeras para compartir el amor de Dios: Godspeed.

Foto Principal: El seminarista de Maryknoll John Siyumbu, nacido en Kenya, en la parroquia San Pío X en Cochabamba, Bolivia. (Carlos Salinas/Bolivia)