Un sacerdote Maryknoll y sus compañeros en misión ayudan a pescadores MIGRANTES en Taiwán erald Mustago dejó su hogar en las Filipinas hace ocho años para ser pescador en Taiwán, hogar de la segunda mayor flota pesquera más grande del mundo. “No ganaba suficiente dinero para mantener a mi esposa e hijos, así que vine aquí para trabajar en los barcos pesqueros”, dice. Cada mes...
Las Hermanas Maryknoll están trabajando con la gente para abordar una de las mayores preocupaciones que afectan a las personas encerradas: la falta de alimentos.
Cada vez que visita el pabellón de niños del Hospital Centro Nacional del Cáncer en Tokio, Japón, la Hermana Maryknoll Kathleen Reiley se siente renovada.
El Padre Maryknoll Eugene Murray resume la esencia de sus 62 años de sacerdocio misionero en dos frases: ser amable con las personas y confiar en la gracia de Dios.
Cuando la policía fue a la casa de Darna, respondiendo a una llamada de emergencia, la inmigrante filipina estaba llena de moretones por una paliza que le dio su esposo japonés, dice la Hermana Maryknoll Margaret Lacson, contando la historia de la pequeña mujer parada a su lado en una pequeña oficina en Kawasaki, Japón.