La alegría del Espíritu Santo pareció llenar la sede de las Hermanas Maryknoll en Ossining, Nueva York el junio pasado, cuando personas de todas partes celebraron el 50 aniversario de Maryknoll Mission Insitute (Instituto de la Misión Maryknoll).
Artículos que describen el trabajo de los misioneros Maryknoll y su misión en solidaridad entre los pobres y marginados del mundo.
La alegría del Espíritu Santo pareció llenar la sede de las Hermanas Maryknoll en Ossining, Nueva York el junio pasado, cuando personas de todas partes celebraron el 50 aniversario de Maryknoll Mission Insitute (Instituto de la Misión Maryknoll).
Al visitar su antiguo vecindario en Santiago, Chile, 15 años después de haberse ido del país, un transeúnte reconoció al Padre Maryknoll Thomas Henehan y lo saludó “¡Vecino Tomás!” El misionero sonrió ya que el título de vecino en Chile no tiene precio, dice el padre Henehan, quien sirvió allá por más de dos décadas. “Ser llamado vecino indicaba la confianza de la gente”.